Cuernavaca se rinde ante Rachmaninoff: tarde de altura con Valentina Lisitsa y Filarmónica de Xalapa
Cuernavaca vivió este domingo una de esas tardes que confirman que la música de concierto tiene público, espacio y futuro en la capital morelense. El imponente Centro Cultural Teopanzolco lució lleno para recibir a la Filarmonía de Xalapa, dirigida por Jorge Vázquez, y a la pianista internacional Valentina Lisitsa, protagonista de un concierto de altísimo nivel que reunió obras de Rossini, Rachmaninoff y Dvořák.
Desde los primeros compases de la Obertura de Semiramide, de Gioachino Rossini, la agrupación veracruzana mostró solidez y precisión bajo la batuta de Vázquez. Fue el preámbulo para uno de los momentos más esperados de la velada: la aparición de Lisitsa para interpretar el Concierto para piano y orquesta núm. 2 en do menor, Op. 18, de Serguéi Rachmaninoff, una de las grandes obras del repertorio pianístico universal.
Lisitsa, reconocida internacionalmente precisamente por sus interpretaciones de Rachmaninoff, desplegó la técnica y fuerza expresiva que la han llevado a importantes escenarios del mundo. Frente a un público concentrado prácticamente desde la primera nota, pianista y orquesta recorrieron los tres movimientos de una obra exigente, intensa y profundamente emotiva, desde el Moderato inicial hasta el poderoso Allegro scherzando con el que concluye el concierto.
La segunda parte mantuvo la altura musical de la noche con otra pieza monumental: la Sinfonía núm. 9 en mi menor, “Del Nuevo Mundo”, de Antonín Dvořák. Sus cuatro movimientos permitieron a Filarmonía Xalapa desplegar toda la dimensión de la agrupación, particularmente en el célebre Largo y en el contundente Allegro con fuoco final.
Pero la tarde dejó también otra lectura importante para Cuernavaca. El lleno registrado en el Centro Cultural Teopanzolco confirmó que existe una audiencia dispuesta a responder cuando se ofrecen espectáculos culturales de gran calidad. No se trató solamente de escuchar a una pianista de trayectoria internacional o a una orquesta de primer nivel, sino de comprobar que la ciudad puede albergar regularmente acontecimientos musicales de esta dimensión.
El propio recinto volvió a demostrar sus enormes posibilidades. Por su arquitectura, condiciones acústicas y ubicación, el Centro Cultural Teopanzolco constituye uno de los espacios culturales más importantes de Morelos y un escenario capaz de recibir propuestas artísticas nacionales e internacionales de gran formato.
La Filarmonía Xalapa, proyecto que bajo la dirección artística de Jorge Vázquez ha buscado combinar excelencia musical, formación de públicos y difusión de la música de concierto, encontró este domingo una extraordinaria respuesta en Cuernavaca. Y la presencia de Valentina Lisitsa elevó todavía más una programación construida alrededor de tres gigantes de la música universal.
Al final quedó una conclusión difícil de ignorar: Cuernavaca quiere y puede tener más días como éste. El lleno del Teopanzolco es también un mensaje para instituciones, promotores y gestores culturales. Traer espectáculos de primer nivel no tendría que ser un acontecimiento excepcional.
Rossini, Rachmaninoff y Dvořák sonaron este domingo en Cuernavaca ante un recinto lleno. Fue una gran noche de música, pero también una demostración de lo que puede ocurrir cuando coinciden un escenario extraordinario, artistas de talla internacional y un público dispuesto a ocupar todas las butacas.
Que se repita. Y que se repita muchas veces. Cuernavaca demostró esta noche que está preparada para ello.

