La diputada local por Movimiento Ciudadano, Luz Dary Quevedo Maldonado, ha presentado iniciativas clave para fortalecer la salud emocional de los estudiantes en el estado, con énfasis en la incorporación de psicólogos en las escuelas de Educación Básica. Esta medida busca abordar de manera temprana problemas como ansiedad, depresión, acoso escolar, dificultades de regulación emocional y conductas disruptivas, que podrían estar relacionadas con trastornos de personalidad más complejos, incluido el trastorno de personalidad antisocial o rasgos psicopáticos.
Según la legisladora, la pandemia de COVID-19 exacerbó conflictos familiares, problemas de socialización y estrés académico en niños y jóvenes. Contar con profesionales de la psicología en las escuelas permitiría una detección temprana de estas dificultades, facilitando intervenciones preventivas que podrían mitigar tendencias delictivas o conductas antisociales antes de que se consoliden en la adolescencia o adultez.
Detalles de la propuestaReforma a la Ley de Educación del Estado de Morelos: Se propone adicionar una fracción al artículo 13 para garantizar la presencia de psicólogos en planteles de educación básica.
Objetivo principal: Prevenir y atender problemas socioemocionales que afectan el rendimiento académico y el desarrollo integral de los menores.
La diputada ha destacado que no hay desarrollo social si la salud mental de la infancia permanece invisible. Esta iniciativa se enmarca en un paquete de reformas que también incluyen temas de violencia digital y pensión alimenticia como violencia económica.
Luz Dary Quevedo ha respaldado además proposiciones similares, como la presentada por el diputado Rafael Reyes (Morena) en abril de 2025, que busca diagnósticos psicológicos regulares y gratuitos para estudiantes de nivel básico y medio superior, con adhesiones de otras fracciones parlamentarias.
Importancia de la detección temprana
Expertos en psicología señalan que el trastorno de personalidad antisocial (a menudo asociado a psicopatía) puede manifestar signos desde la infancia o adolescencia, como falta de empatía, conductas impulsivas o agresivas persistentes. Una intervención oportuna no solo podría reducir riesgos delictivos futuros, sino también mejorar la calidad de vida de los menores y sus familias, promoviendo entornos escolares más seguros y saludables.
Esta propuesta representa un avance en políticas públicas preventivas en Morelos, priorizando la salud mental como pilar del desarrollo infantil y juvenil en un contexto de crecientes desafíos sociales.