El dolor invisible de una familia: Coral Portillo rompe el silencio sobre la detención de su padre, el Oficial Mayor del Ayuntamiento de Cuautla
En medio del escándalo generado por el Operativo Enjambre, Coral Portillo, hija de Pablo Adrián Portillo Galicia, Oficial Mayor del Ayuntamiento de Cuautla, rompe el silencio para compartir un mensaje profundamente humano. Con dolor y valentía, defiende la honorabilidad de su padre y hace un sentido llamado a la empatía, recordándonos que detrás de las noticias y señalamientos hay una familia que sufre.
Coral Portillo hace un llamado a la empatía en medio del escándalo y la presión mediática, defendiendo la honorabilidad de su padre y cuestionando los señalamientos en su contra:
Hoy quiero hablar desde el lado más humano y no desde el morbo con el que muchas personas opinan sin conocer.
Y aunque para mí es muy difícil tocar este tema públicamente, siento la necesidad de hacerlo.
Mi papá lleva años ayudando a la gente sin necesitar un cargo político para hacerlo. Es un hombre trabajador, honesto y con valores muy firmes, inculcados desde casa y transmitidos también a nosotros como familia.
Sabíamos que al ser figura pública vendrían críticas, malos comentarios, señalamientos y vivir constantemente bajo el juicio de la sociedad. Pero jamás imaginé leer palabras tan crueles de personas que no conocen ni la mitad de la historia.
“Es un ratero”, “lacra”, “solo quería hueso”,”delincuente “ “por algo se lo llevaron”¿de verdad saben quién es él? ¿Qué necesidad tendría de robar, cuando toda su vida ha trabajado arduamente?
Su único “delito” fue querer un cambio para nuestro municipio y ayudar a quien lo necesitara. Por algo buscó varias veces la presidencia municipal: porque genuinamente quería hacer algo por la gente.
No saben lo difícil que fue ver cómo se lo llevaban como un criminal. Horas enteras de espera, angustia e incertidumbre. Ahí estuvimos sus hijos, su mamá, hermanos, amigos y toda la familia, acompañándolo hasta el último momento. Y aunque intentamos mantenernos fuertes, la impotencia, el enojo y el dolor son indescriptibles.
Porque es muy fácil juzgar desde afuera, pero nadie habla del sufrimiento que vive una familia completa. Nadie habla del trato, ni de todas las pertenencias que también se llevaron. Es más sencillo exhibir a alguien públicamente y hacerlo ver como delincuente, antes que contar toda la historia.
Lo más triste es ver cómo muchas veces la sociedad juzga tan fácil, se deja llevar por rumores y olvida todo lo bueno que una persona hizo. Vivimos en una sociedad de doble moral, donde muchos prefieren señalar antes que informarse. Personas que venden su conciencia por una despensa, por dinero o por conveniencia, y después son los primeros en destruir a alguien con comentarios llenos de odio.
No pido que todos estén de acuerdo conmigo. Solo pido un poco de empatía y respeto. Porque detrás de cada noticia hay una familia destruida, hijos sufriendo y personas que también sienten. Y aunque muchas veces sea más fácil juzgar, no hay un ser perfecto en la tierra; todos cometemos errores, todos cargamos batallas que nadie ve.
Y nosotros, como familia, seguiremos aquí, unidos y creyendo en la verdad.
