EL ÉXODO SILENCIOSO QUE DESNUDA AL TSJ DE MORELOS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 10 de julio de 2026
El Tribunal Superior de Justicia de Morelos enfrenta una hemorragia preocupante: casi 400 trabajadores han solicitado su retiro anticipado ante la ola de incertidumbre provocada por la Elección Judicial. Lo que a simple vista parece una decisión individual de precaución, en realidad revela el profundo malestar que genera la reforma al Poder Judicial.
Los empleados, muchos con años de servicio, prefieren asegurar sus derechos adquiridos antes de que el nuevo esquema de elección popular modifique estructuras, presupuestos y condiciones laborales.
Javier García Tinoco, desde el Órgano de Administración Judicial, intenta contener la sangría con gestiones urgentes, pero el daño ya está hecho: la confianza institucional se ha fracturado.
Esta estampida no es un capricho ni un problema aislado de Morelos. Forma parte de un fenómeno nacional detonado por la reforma de 2024-2025, que reemplazó la carrera judicial por un proceso electoral expuesto a vaivenes políticos.
Los trabajadores perciben riesgos reales: posibles recortes, cambios en regímenes de jubilación, influencia partidista en los nombramientos y una reingeniería que podría dejar fuera a personal experimentado. En lugar de fortalecer la justicia, la incertidumbre está debilitando sus cimientos desde adentro.
El costo de esta salida masiva va más allá de las cifras. Se pierde conocimiento acumulado, se interrumpen procesos clave y se pone en riesgo la continuidad de la impartición de justicia en la entidad. Congelar plazas o reestructurar a la carrera no resuelve el problema de fondo: la falta de certidumbre que aleja al talento y desmotiva a quienes se quedan.
Un Poder Judicial inestable es, por definición, un Poder Judicial más vulnerable a presiones externas. Más que un problema administrativo, este éxodo es un síntoma claro de que la transición judicial se está gestionando con más prisa ideológica que con prudencia institucional.
Si las autoridades no generan condiciones reales de estabilidad y confianza, el TSJ de Morelos —y otros tribunales del país— seguirán perdiendo piezas esenciales justo cuando más se necesita experiencia y profesionalismo. La reforma prometía una justicia mejor; por ahora, solo está cosechando deserción.
