EL INCENDIO DEL ALM: APAGAR EL FUEGO YA NO ES SUFICIENTE

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 15 de septiembre de 2026
La presencia personal de la gobernadora Margarita González Saravia en la zona afectada por el incendio del mercado Adolfo López Mateos fue una señal pertinente frente a una emergencia que golpeó directamente el patrimonio de decenas de comerciantes. Estar ahí, escuchar a los damnificados y coordinar la respuesta institucional es importante. Pero pasada la contingencia inmediata deberá comenzar una discusión mucho más incómoda: ¿cómo fue posible que durante décadas se permitiera crecer una maraña de instalaciones eléctricas, conexiones improvisadas y sobrecargas dentro de la principal central de abasto de Cuernavaca?
No sería responsable afirmar todavía que un cortocircuito provocó el incendio de este lunes, porque corresponde al peritaje determinarlo. Sin embargo, tampoco puede ignorarse que existen antecedentes de incendios vinculados con instalaciones eléctricas deficientes y que desde hace años las propias autoridades han reconocido ese riesgo. Quienes conocemos el mercado desde hace décadas hemos observado cables por todas partes, adaptaciones sucesivas y los famosos “diablitos”, cuya existencia y dimensión actuales deberían ser investigadas seriamente por la CFE y las autoridades competentes.
Por eso, reconstruir los aproximadamente 120 locales severamente dañados no puede significar simplemente levantar cortinas, colocar láminas y volver a conectar todo como estaba. Esta tragedia debería convertirse en el punto de partida para una revisión eléctrica integral del ALM, local por local y circuito por circuito. Aquí existen responsabilidades compartidas: de comerciantes que eventualmente hayan realizado conexiones irregulares, pero también de administraciones municipales que durante décadas toleraron condiciones peligrosas. La omisión prolongada también termina produciendo consecuencias.
Margarita González Saravia hizo bien en acudir personalmente y ofrecer respaldo a los afectados. Ahora viene lo difícil: aprovechar la tragedia para impulsar, junto con el Ayuntamiento de Cuernavaca, Protección Civil, la CFE y los propios comerciantes, una transformación de fondo. Porque después de tantos incendios y advertencias, sería absurdo reconstruir lo quemado dejando intactas las condiciones que podrían provocar otro siniestro. El verdadero éxito no será apagar rápidamente el próximo incendio, sino evitar que vuelva a ocurrir.
