El Niño fuerte 2026-2027 agravará la crisis hídrica en Cuernavaca pese a millonarias inversiones en SAPAC
Un potente fenómeno de El Niño ya se encuentra activo y se fortalecerá considerablemente durante los próximos meses, con una probabilidad del 97% de persistir hasta principios de la primavera de 2027 y del 81% de alcanzar categoría “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026, según los boletines más recientes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de CONAGUA y del Centro de Predicción Climática de NOAA.
Este evento, que podría equipararse en intensidad al de 2015-2016, modificará los patrones de precipitación en México y generará condiciones más secas de lo habitual durante los meses centrales de la temporada de lluvias en el centro y sur del país, justo cuando Morelos y Cuernavaca más dependen de las precipitaciones para recargar sus acuíferos.
De acuerdo con los pronósticos oficiales, julio y agosto de 2026 registrarán lluvias por debajo del promedio en regiones del centro, sur y sureste, extendiendo la escasez de agua que ya se anticipa en otras zonas del país.
En septiembre se espera el pico de actividad ciclónica en el Pacífico, lo que podría traer un repunte de precipitaciones o eventos intensos, mientras que octubre marcará la interacción riesgosa entre remanentes tropicales y los primeros frentes fríos.
Para el invierno 2026-2027 se anticipa mayor actividad de sistemas frontales, principalmente en el norte, y en la primavera de 2027 persistirán secuelas como ondas de calor más intensas, mayor riesgo de incendios forestales y menor humedad en los suelos.
En Morelos, y particularmente en Cuernavaca, estas condiciones representan un desafío mayor debido a la vulnerabilidad crónica del sistema de agua potable. El SAPAC, que ha recibido millonarias inversiones por parte del ayuntamiento para garantizar el abasto, continúa enfrentando problemas estructurales de fugas, mantenimiento deficiente y distribución irregular.
Una reducción significativa de las lluvias en julio y agosto —meses clave para la recarga natural— podría exacerbar los tandeos, interrupciones del servicio y la presión sobre los mantos acuíferos ya estresados, agravando la percepción ciudadana de que las obras no han resuelto los problemas de fondo.
Aunque septiembre y octubre podrían ofrecer un alivio relativo con posibles lluvias más intensas derivadas de ciclones o interacciones frontales, el riesgo de eventos extremos como inundaciones localizadas o deslaves en zonas serranas también aumenta.
Hacia 2027, una primavera más seca y calurosa complicaría aún más la recuperación de las reservas hídricas, dejando al municipio expuesto a un ciclo prolongado de estrés hídrico. Expertos del SMN y Protección Civil recomiendan a las autoridades locales y a la población prepararse con medidas de ahorro, mantenimiento preventivo de infraestructura y monitoreo constante de los pronósticos actualizados.
Este escenario climático subraya la urgencia de que las inversiones en SAPAC se traduzcan en mayor resiliencia operativa, ya que un El Niño muy fuerte actuará como amplificador de las deficiencias existentes en el abasto de agua potable en la capital morelense.
