El salario mínimo pierde fuerza frente a la carestía: en Morelos se ganan 315 pesos diarios y la canasta básica sigue encareciéndose
En Morelos, el salario mínimo general vigente durante 2026 asciende a 315.04 pesos diarios, equivalentes a aproximadamente 9 mil 577 pesos mensuales, luego del incremento del 13 por ciento autorizado a partir del primero de enero. Sin embargo, aunque esta percepción representa una mejoría respecto de los 278.80 pesos diarios establecidos en 2025, el aumento de los precios de productos de primera necesidad sigue reduciendo el margen económico de numerosas familias.
El problema se refleja especialmente en los alimentos. De acuerdo con los indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante septiembre de 2026 el costo de la canasta alimentaria aumentó 5.5 por ciento anual en las zonas urbanas y 4.9 por ciento en las rurales, por encima de la inflación general de 3.45 por ciento. Esto significa que, aunque el salario mínimo ha registrado una recuperación real en términos generales, determinados productos indispensables se han encarecido a un ritmo superior al promedio nacional de precios.
Entre los aumentos más significativos de septiembre destacan el jitomate, cuyo precio subió 30.25 por ciento mensual, y la cebolla, con un incremento cercano al 23 por ciento. También el gas doméstico LP presentó un aumento de 3.14 por ciento. Estos movimientos repercuten en los gastos cotidianos de los hogares morelenses, particularmente entre quienes destinan una proporción considerable de sus ingresos a alimentación, transporte y servicios básicos.
Otro indicador permite dimensionar las dificultades. Durante septiembre, una persona necesitó aproximadamente 4 mil 952 pesos mensuales para cubrir una canasta de alimentos, bienes y servicios básicos en las zonas urbanas. Por lo tanto, un hogar de cuatro integrantes requeriría alrededor de 19 mil 807 pesos mensuales para cubrir ese conjunto de necesidades, más del doble del ingreso correspondiente a un solo salario mínimo. Esta comparación evidencia las limitaciones que enfrentan las familias dependientes de un único ingreso laboral.
En medio de este panorama, comenzaron anticipadamente las negociaciones para determinar el salario mínimo que entrará en vigor durante 2027. El sector obrero presentó una primera propuesta ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, con lo cual se abrió la discusión entre trabajadores, empresarios y autoridades. Todavía no existe un incremento aprobado, pero el proceso obliga a las empresas a revisar sus presupuestos, nóminas y prestaciones, particularmente ante la posibilidad de nuevos ajustes salariales.
Para Morelos, donde una proporción importante de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad, el desafío es todavía mayor. Los incrementos al salario mínimo benefician directamente a quienes están sujetos a esa remuneración legal, pero no garantizan automáticamente mayores ingresos para comerciantes independientes, trabajadores por cuenta propia y personas que sobreviven mediante actividades económicas informales.
La discusión sobre el salario mínimo de 2027 deberá considerar, por tanto, no solamente el porcentaje de aumento que finalmente se autorice, sino también el costo real de la vida. Porque para miles de familias morelenses el problema no se limita a cuánto aumenta el salario, sino a cuánto dinero queda después de comprar alimentos, pagar transporte, cubrir servicios y atender las necesidades indispensables del hogar.
