En Morena ya no bastará ganar la encuesta: endurecen filtros para llegar a las boletas de 2027
La carrera por las candidaturas de Morena rumbo a 2027 tendrá más obstáculos que simplemente aparecer en primer lugar en una encuesta. La dirigencia nacional ha endurecido la revisión de quienes pretenden representar al partido: además de medir competitividad y conocimiento entre los electores, serán considerados los antecedentes de cada aspirante, su reputación, el cumplimiento de criterios de honestidad, eventuales vínculos cuestionables y las obligaciones de paridad de género. La dirigencia incluso ha advertido que no permitirá representantes con “vínculos inconfesables”.
El mecanismo resulta particularmente relevante porque las encuestas siguen siendo el método principal de selección, pero ganarlas no garantiza automáticamente una candidatura. Las reglas permiten revisar los perfiles y solicitar información al Gabinete de Seguridad sobre sus antecedentes; además, la paridad puede modificar el resultado final. La dirigencia nacional también ha decidido mantener bajo reserva pública los resultados de algunas mediciones —aunque, según participantes, se muestran a quienes quedan fuera— y privilegia acuerdos internos para evitar rupturas. La convocatoria nacional permite prolongar determinadas definiciones de coordinaciones hasta diciembre.
En Morelos, estos candados adquieren especial importancia. El proceso interno para coordinaciones municipales y distritales está por entrar en su etapa decisiva y la dirigencia estatal había anticipado convocatorias a partir de septiembre. Cuernavaca, Cuautla, Temixco y Jojutla figuran entre los municipios donde la competencia interna promete ser especialmente intensa, con numerosos personajes que desde hace meses realizan recorridos, reuniones y actividades de posicionamiento. La reciente salida de Mirsa Suárez Maldonado de la dirigencia estatal precisamente para buscar la coordinación en Jojutla confirma que las piezas ya comenzaron a moverse.
El nuevo esquema puede provocar sorpresas entre quienes consideran que popularidad, estructura territorial o una buena medición prácticamente les garantiza la postulación. La encuesta será importante, pero habrá más aduanas que cruzar: antecedentes, reputación, paridad, acuerdos políticos y revisión partidista. En una elección donde el riesgo de penetración criminal ya fue advertido incluso por autoridades electorales, Morena tendrá además una enorme responsabilidad: demostrar que sus filtros sirven realmente para impedir el acceso de perfiles cuestionables y no solamente para justificar decisiones tomadas desde arriba.
Para los numerosos suspirantes morelenses, por tanto, el mensaje comienza a quedar claro: estar arriba en las encuestas puede acercarlos a la candidatura, pero ya no necesariamente les entrega el boleto. Y cuando llegue la hora de aplicar esos filtros en municipios tan disputados como Cuernavaca y Cuautla, comenzará probablemente la parte más complicada: convencer a quienes sean descartados de que hubo reglas y no simplemente decisiones políticas disfrazadas de encuesta.
