Escudo de las Américas pone en la mira a 24 grupos criminales; ocho son mexicanos y México está fuera de la alianza
El llamado Escudo de las Américas, la coalición impulsada este año por el gobierno de Donald Trump para enfrentar al crimen organizado transnacional, acaba de colocar bajo la lupa a 24 organizaciones criminales del continente, entre ellas ocho cárteles o estructuras originadas en México. La paradoja es evidente: México concentra la tercera parte de los grupos incluidos en la lista, pero no forma parte de la alianza hemisférica que pretende combatirlos.
La declaración conjunta, difundida este 22 de septiembre por el Departamento de Estado de Estados Unidos, fue suscrita por Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago. Los gobiernos anunciaron su intención de congelar activos, imponer restricciones migratorias y de visas, perseguir penalmente a quienes proporcionen apoyo material y fortalecer el intercambio de inteligencia contra las organizaciones señaladas.
En el caso mexicano aparecen Cárteles Unidos, Cártel del Golfo, La Nueva Familia Michoacana, Cártel del Noreste, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel de Sinaloa, Los Viagras y Cártel de Juárez-La Línea. El resto de la relación incluye organizaciones de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe como la Mara Salvatrucha (MS-13), Tren de Aragua, Barrio 18, Clan del Golfo, Primeiro Comando da Capital, Comando Vermelho, ELN y disidencias de las FARC, entre otras.
De los ocho grupos mexicanos señalados por el Escudo de las Américas, existen elementos para ubicar presencia o ramificaciones en Morelos de al menos cuatro: el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), La Nueva Familia Michoacana —o estructuras identificadas también como Familia Michoacana— y el Cártel del Noreste. Un análisis basado en documentos de la FGR publicado en mayo de 2026 identifica al Cártel de Sinaloa operando mediante alianzas con grupos locales; al CJNG, relacionado igualmente con células regionales; a la Familia Michoacana, particularmente en el sur de Morelos, y al Cártel del Noreste como otra de las organizaciones detectadas en la entidad. La propia Fiscalía de Morelos ha documentado judicialmente células vinculadas al CJNG y a la Familia Michoacana.
Aunque Washington coloca el narcotráfico en el centro de su estrategia y utiliza la denominación de organizaciones “narcoterroristas”, reducir estas estructuras exclusivamente al negocio de las drogas ofrece una fotografía incompleta. El propio gobierno mexicano se refiere a “otros delitos vinculados con la delincuencia organizada”, mientras este tipo de redes transnacionales participa o se relaciona, según cada organización y territorio, con actividades como tráfico de armas, lavado de dinero, trata y tráfico de personas y otras economías ilícitas.
El Escudo de las Américas nació formalmente el 7 de marzo de 2026, durante una cumbre encabezada por Trump en Doral, Florida. Un día antes, el Departamento de Estado había anunciado que la nueva coalición buscaría coordinar estrategias contra cárteles y pandillas criminales y “narcoterroristas”, además de atender otros objetivos de seguridad, migración y política hemisférica. Con el paso de los meses, la iniciativa amplió su estructura y cooperación regional.
México no estuvo entre los países convocados a aquella cumbre inicial. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el 10 de marzo que su gobierno no había sido invitado, pero restó importancia a la ausencia: sostuvo que México no necesitaba incorporarse porque ya mantenía un mecanismo bilateral de cooperación permanente con Estados Unidos. Posteriormente reiteró que la relación mexicana con Washington es distinta y está sustentada en un entendimiento que opera de manera cotidiana, siempre bajo el principio de respeto a la soberanía y sin aceptar intervención extranjera en territorio nacional.
Por ello, hasta ahora el gobierno mexicano no ha presentado su ausencia del Escudo como una decisión de abandonar la cooperación contra los cárteles, sino como la continuidad de un esquema bilateral propio con Washington. Al mismo tiempo, Sheinbaum ha establecido una línea claramente diferenciada: colaboración e intercambio de información, sí; intervención de fuerzas extranjeras en México, no.
La nueva declaración vuelve especialmente llamativa esa situación. Mientras México permanece fuera del Escudo, ocho de las 24 organizaciones que la coalición pretende golpear mediante sanciones, inteligencia, restricciones financieras y acciones coordinadas tienen origen mexicano. El dato coloca nuevamente en el centro del debate hasta dónde podrá avanzar una estrategia continental contra estructuras criminales que operan a través de las fronteras cuando uno de los países donde se encuentran varios de los grupos prioritarios mantiene un mecanismo de cooperación diferente al de la coalición.
