Estrecho de Ormuz vuelve a poner en jaque al petróleo mundial y amenaza con encarecer la gasolina
El estrecho de Ormuz volvió a convertirse en uno de los principales focos de preocupación para la economía mundial ante la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha provocado nuevas interrupciones en el transporte marítimo y un fuerte aumento en el precio del petróleo.
Por este estrecho, ubicado entre Irán y Omán, circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas que se comercializa en el mundo. En 2025, alrededor de 20 millones de barriles de petróleo y derivados atravesaron diariamente esta vía, además de una importante proporción del gas natural licuado que consume el planeta.
Su importancia radica en que conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y es utilizado para transportar la producción energética de países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán hacia los mercados internacionales.
Desde el inicio de la nueva escalada bélica, Irán ha utilizado el control del tránsito marítimo como una herramienta de presión contra Estados Unidos y sus aliados. La amenaza de ataques contra embarcaciones, las restricciones al paso y el riesgo de minas, drones y misiles han provocado que numerosas compañías reduzcan o suspendan sus operaciones en la zona.
Aunque Teherán ha permitido el paso de algunos barcos bajo determinadas condiciones y existen conversaciones para establecer rutas seguras, el tránsito continúa muy por debajo de los niveles normales. Irán también anunció nuevas restricciones en la zona y advirtió que las embarcaciones que no respeten sus condiciones podrían ser atacadas.
La tensión volvió a golpear directamente al mercado energético. Este lunes, el petróleo Brent llegó a superar los 98 dólares por barril y cerró alrededor de los 97 dólares, mientras el WTI se ubicó por encima de los 92 dólares. Los precios acumulan fuertes incrementos ante el temor de que la interrupción del transporte energético se prolongue.
La situación podría empeorar. Goldman Sachs advirtió que el Brent podría alcanzar los 120 dólares por barril si aumentan los ataques contra embarcaciones y se profundizan las interrupciones en el suministro. En un escenario de normalización del comercio energético, el banco considera que el precio podría bajar hacia los 80 dólares.
El impacto no se limita al petróleo. Una crisis prolongada en Ormuz puede aumentar los costos del transporte marítimo, los combustibles, la electricidad y la distribución de mercancías, además de presionar los precios de alimentos y otros productos.
Los países del Golfo han desarrollado rutas alternativas para intentar reducir su dependencia del estrecho. Arabia Saudita cuenta con oleoductos que permiten transportar parte de su producción hacia el mar Rojo, mientras Emiratos Árabes Unidos puede utilizar infraestructura que conecta sus campos petroleros con el puerto de Fujairah.
Sin embargo, estas alternativas no tienen capacidad suficiente para sustituir completamente el volumen que normalmente atraviesa Ormuz. Por ello, un cierre prolongado podría provocar una reducción considerable de la oferta mundial y mantener la presión sobre los precios.
Para México, el escenario representa un riesgo indirecto. Aunque el precio de la gasolina no aumenta automáticamente en la misma proporción que el petróleo internacional, un encarecimiento sostenido del crudo puede elevar los costos de los combustibles, el transporte y la distribución de mercancías.
Por ahora, el mundo observa con atención el estrecho de apenas unas decenas de kilómetros que se ha convertido en una de las principales armas de presión de Irán y, al mismo tiempo, en un punto crítico para la economía mundial.
Si el conflicto continúa escalando y el tránsito por Ormuz permanece limitado, el temor es que el petróleo vuelva a acercarse a los 100 dólares y posteriormente alcance los 120 dólares por barril, escenario que podría traducirse en una nueva presión sobre los precios y el bolsillo de millones de consumidores.
