Faltan jueces y dinero, pero hay viajes: magistrados del TSJ de Morelos se van a España con goce de sueldo
CUERNAVACA, Mor.— En momentos en que el Poder Judicial de Morelos enfrenta presiones financieras y comienza a resentir la falta de juzgadores, cinco magistrados del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) obtuvieron licencia con goce de sueldo para viajar a España y participar en actividades de carácter académico, una decisión que ya provocó cuestionamientos del Foro Morelense de Abogados.
La controversia no radica únicamente en el viaje, sino en el momento en que ocurre: mientras desde el propio sistema judicial se han advertido limitaciones presupuestales y dificultades relacionadas con prestaciones laborales, integrantes de la máxima instancia judicial estatal realizarán actividades fuera del país sin dejar de percibir sus remuneraciones.
El señalamiento adquiere mayor dimensión porque el TSJ enfrenta simultáneamente un problema de operación derivado de la jubilación de cuatro jueces, situación que incluso ha generado preocupación en el Poder Ejecutivo estatal por las consecuencias que podría tener sobre la impartición de justicia. Menos juzgadores significan potencialmente mayor carga de expedientes para quienes permanecen en funciones, retrasos en audiencias y resoluciones, además del riesgo de incrementar un rezago que termina afectando directamente a ciudadanos que esperan sentencia o solución a sus asuntos.
El Foro Morelense de Abogados ha cuestionado precisamente la pertinencia de autorizar las licencias con goce de sueldo y plantea que el Tribunal debe explicar las condiciones bajo las cuales fueron concedidas. El punto central será conocer quién cubrirá los gastos de traslado, hospedaje y estancia de los magistrados, cuál es el beneficio institucional concreto de las actividades académicas en España y por qué se consideró necesario mantener íntegramente sus percepciones durante su ausencia. La transparencia sobre esos elementos resulta indispensable para determinar si se trata exclusivamente de capacitación profesional o si existe algún costo adicional para las finanzas públicas.
La polémica abre así otro frente para un Poder Judicial morelense que necesita fortalecer su capacidad operativa y recuperar confianza pública. Los viajes académicos pueden formar parte legítima de la profesionalización de magistrados, pero adquieren inevitablemente otra lectura cuando coinciden con carencias presupuestales y falta de jueces. Antes que condenar anticipadamente la salida a España, corresponde al TSJ transparentar costos, objetivos, duración, participantes y resultados esperados; de lo contrario, quedará instalada una imagen difícil de explicar ante la sociedad: un Tribunal donde faltan recursos y juzgadores, pero donde sí existen condiciones para que magistrados viajen al extranjero con goce de sueldo.
