Frente a policías inconformes, visiblemente molesto, Urióstegui encara el reclamo salarial y operativo en Cuernavaca
El presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, sostuvo un encuentro ríspido con elementos de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC), en medio de las inconformidades por los salarios y las condiciones laborales de los uniformados, quienes durante octubre protagonizaron protestas para exigir el cumplimiento de los incrementos anunciados.
En un video se observa al alcalde dirigirse, micrófono en mano, a decenas de policías reunidos en las instalaciones de la corporación. Acompañado por funcionarios municipales, Urióstegui aparece frente a los agentes, algunos de los cuales intervienen durante el encuentro. Las imágenes muestran un diálogo cara a cara, con reclamos de varios uniformados por haber sufragado, con su dinero, gastos generados por la precaria situación del parque vehicular. Molesto, el edil sacó su cartera, se la entregó a la coordinadora administrativa de la corporación, Rosalba Hernández, y le dijo que le pagara los alrededor de 4 mil pesos que el agente cubrió por una reparación. Otro oficial encaró al alcalde y le indicó que no tenía razón para considerarlos sus adversarios, pues no lo son.
El episodio se inscribe en el conflicto que estalló el 12 de octubre, cuando policías municipales denunciaron retrasos en la homologación salarial y reclamaron que sus percepciones económicas resultaban insuficientes frente a los riesgos de su actividad. Las manifestaciones pusieron bajo presión al gobierno capitalino y obligaron a revisar los compromisos laborales.
El 14 de octubre, el Cabildo aprobó un nuevo tabulador que establece un sueldo neto mensual de 17 mil 701 pesos con 95 centavos para el grado de Policía, además de prestaciones complementarias. Las remuneraciones aumentan conforme a la jerarquía, aunque su aplicación está condicionada al cumplimiento de los requisitos legales y administrativos correspondientes.
La problemática adquiere especial relevancia porque las demandas salariales de los policías ya no son exclusivas de Cuernavaca. También se han presentado inconformidades en otras corporaciones municipales de Morelos, en un escenario de inseguridad persistente y presiones presupuestales cuando los ayuntamientos se aproximan al cierre del ejercicio fiscal 2026.
El desafío para las autoridades no termina con aprobar incrementos o escuchar personalmente a los elementos. Consiste en garantizar que los acuerdos se reflejen efectivamente en sus percepciones, fortalecer sus prestaciones y evitar que las tensiones internas terminen afectando la capacidad de respuesta de las instituciones responsables de proteger a la ciudadanía.
