“Ganan lo suficiente”: El cínico descaro de Dagoberto Rivera ante décadas de explotación en el transporte de Morelos
Mientras los operadores del transporte público en Cuernavaca y todo el estado cargan con jornadas extenuantes, unidades destartaladas, cuotas diarias asfixiantes y la incertidumbre diaria de un volante sin red de seguridad, el presidente de la Federación Auténtica del Transporte (FAT), Dagoberto Rivera Jaimes, suelta una perla digna de antología: “Los operadores (choferes) ganan lo suficiente”.
El líder transportista evade el tema de la seguridad social (IMSS, prestaciones, Afore, Infonavit) como si fuera un detalle menor. Según él, los choferes ya tienen para cubrirlo por su cuenta.
Décadas de promesas incumplidas —modernización de flota, capacitación, trato digno al usuario— se repiten como disco rayado cada vez que piden aumento de tarifa. Hoy, con el pasaje subiendo de 10 a 13 pesos a partir del 1 de julio, vuelven las mismas letanías: “voto de confianza”, “vamos a modernizar”, “capacitaremos a los operadores”.
¿Resultado real? Operadores trabajando sin prestaciones laborales básicas, absorbiendo ellos mismos el costo de gasolina, refacciones y mantenimiento, mientras los concesionarios (muchos con flotillas múltiples) se embolsan los incrementos.
Ciudadanos y transportistas de a pie denuncian lo mismo desde hace años: los líderes como Dagoberto y Aurelio Carmona controlan el sector, negocian con gobiernos, obtienen concesiones y ajustes tarifarios… y los choferes siguen en la precariedad.
Rivera Jaimes no es nuevo en esto. Ha sido dirigente “vitalicio” y cada crisis —gasolina cara, unidades viejas, inseguridad en rutas— termina en plantones, bloqueos y un nuevo “ajuste” al bolsillo de los usuarios. Las promesas de títulos de concesión, tarjetones y mejoras se evaporan. Ahora, con el subsidio gubernamental para adultos mayores, estudiantes y discapacitados, el líder pide “beneficio de la duda” mientras justifica que los choferes “ganan lo suficiente” para resolver su propia seguridad social.
La realidad es cruda: el “hombre-camión” es un oficio de alto riesgo, mal pagado y sin protección. Mientras los líderes viajan en camionetas de lujo y negocian en mesas de poder, los operadores enfrentan el volante, el abuso de pasajeros frustrados y la ausencia total de un sistema laboral digno.
Es hora de que las autoridades exijan cuentas reales: ¿dónde están las nóminas con IMSS? ¿Dónde la modernización prometida tras tantos aumentos anteriores? ¿O seguiremos financiando con el pasaje de los morelenses el eterno festín de promesas vacías?
Dagoberto, los morelenses ya no compramos el mismo cuento de siempre. Los operadores merecen algo más que tu “ganan lo suficiente”. Merecen respeto y derechos laborales, no más cinismo desde la comodidad del liderazgo eterno.
