LA ADVERTENCIA CLARA DEL EMBAJADOR RONALD JOHNSON: MORELOS NO PUEDE DARSE EL LUJO DE IGNORARLA
LA CRÓNICA DE MORELOS
Viernes 24 de abril de 2026
E D I T O R I A L
Este jueves 23 de abril, en Culiacán, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, lanzó una advertencia directa y sin ambages: “Donde la integridad es fuerte, la inversión crece; donde no la hay, se pierden las oportunidades”. Lo hizo en el marco de la presentación de un proyecto estratégico y en vísperas de las negociaciones formales para la revisión del T-MEC, que iniciarán en mayo y culminarán en julio. El mensaje es cristalino: sin un Estado de derecho robusto, sin leyes claras que castiguen el soborno y la corrupción, y sin mecanismos reales de prevención, investigación y sanción, México —y cada una de sus entidades— quedará fuera del mapa de las inversiones que Norteamérica está reconfigurando.
Para Morelos, esta advertencia no es una nota lejana de Sinaloa. Es una señal de alerta roja. Nuestro estado cuenta con ventajas competitivas innegables: ubicación estratégica entre la Ciudad de México y los principales corredores logísticos del Pacífico y del Golfo, mano de obra calificada, vocación industrial, turística y agroindustrial, y un potencial enorme para captar nearshoring. Sin embargo, ninguna de esas ventajas servirá de nada si los inversionistas perciben que aquí la justicia es lenta, selectiva o permeable a intereses particulares, y que la corrupción sigue siendo un costo oculto de hacer negocios.
¿Qué debe hacer Morelos, concretamente, para convertir esta advertencia en oportunidad?
Blindar la independencia y eficiencia del Poder Judicial estatal. Es urgente avanzar en una reforma local que garantice la carrera judicial meritocrática, la digitalización total de expedientes y la reducción drástica de los tiempos de resolución de conflictos mercantiles y laborales. Un juez que resuelve en meses, no en años, es el mejor embajador de inversión.
Cero tolerancia a la corrupción con acciones verificables. Morelos debe implementar, de inmediato, un sistema estatal de declaraciones patrimoniales en tiempo real para funcionarios de primer y segundo nivel, auditorías obligatorias a todas las licitaciones mayores a 5 millones de pesos y la creación de una Fiscalía Especial Anticorrupción con autonomía presupuestal y técnica. No bastan discursos; se necesitan resultados medibles y publicados mensualmente.
Transparencia total en la atracción de inversiones. Toda oferta de incentivos fiscales, terrenos o permisos debe publicarse en plataforma abierta antes de ser otorgada. Los inversionistas estadounidenses y canadienses exigen certidumbre, no favores opacos. Una ventanilla única digital, con seguimiento en las secuencias de cada trámite, sería un diferenciador poderoso.
Homologar estándares con el T-MEC en materia de integridad. Morelos puede y debe ser el primer estado en crear un “Pacto por la Integridad Empresarial” con la iniciativa privada, cámaras industriales y la propia embajada de Estados Unidos, donde se capacite a funcionarios y empresarios en los más altos estándares de compliance que exige el tratado.
Seguridad y justicia como ejes de la política económica. No se trata solo de “combate a la corrupción”. La advertencia del embajador incluye, implícitamente, la necesidad de un entorno seguro. Morelos debe fortalecer su Policía Estatal con certificación internacional, inteligencia compartida y coordinación permanente con la Federación y los consulados estadounidenses.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ya negocian en Washington los temas que definirán el futuro del T-MEC. Morelos no puede esperar a que las decisiones federales caigan del cielo. El gobierno estatal, el Congreso local y el Poder Judicial tienen la obligación histórica de actuar ya. Cada mes que pasa sin reformas concretas es una oportunidad que se va a Guanajuato, a Querétaro o a Nuevo León.
La frase del embajador Johnson debe convertirse en nuestro mantra: “Donde la integridad es fuerte, la inversión crece”. Morelos tiene todo para crecer. Solo falta la decisión política de ser un estado donde la integridad no sea un discurso, sino una política de Estado.
En La Crónica de Morelos seguiremos exigiendo, sin descanso, que esa decisión se tome hoy. El futuro de miles de empleos dignos y de un desarrollo real para nuestras familias está en juego. No hay tiempo para más.
