“LA TRIPA” Y LA MAFIA AL INTERIOR DEL SISTEMA DE AGUA POTABLE DE CUERNAVACA: ANTECEDENTES, EVOLUCIÓN Y SU CAPTURA HOY
Al inicio del gobierno municipal de Cuernavaca el 1 de enero de 2019, bajo la presidencia de Antonio Villalobos Adán, el encargado del despacho en la dirección del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (SAPAC) fue, durante siete meses, Arnulfo Daniel Luna David. El 5 de agosto de ese año asumió como director general Fernando Blumenkron Escobar, quien se apoyó en figuras como Jaime Tapia López (con experiencia previa en el organismo) y Héctor Omar Maganda, director operativo.
Por aquellos años, en círculos del SAPAC era un secreto a voces la corrupción arraigada desde administraciones anteriores. Todo —contratos, cobros, pipas, reparación de fugas y plazas laborales— estaba inmerso en redes de complicidades que involucraban a agrupaciones sindicales como la CTM y el Nuevo Grupo Sindical (NGS). Se trataba de canonjías para “mantener tranquila a la raza”.
A esto se sumaba la leyenda de que Homero Figueroa Meza, alias “La Tripa”, presunto jefe del grupo criminal Comando Tlahuica, cobraba “derecho de piso” a los directivos, lo que en términos penales configuraba extorsiones.
En septiembre de 2021, el entonces presidente municipal electo José Luis Urióstegui Salgado denunció públicamente la existencia de una “mafia” dentro del SAPAC, integrada por funcionarios y sindicatos. Pidió a la UAEM un proyecto de reingeniería financiera y administrativa para erradicar la corrupción. El gobernador Cuauhtémoc Blanco también aludió a infiltraciones.
Un estudio de Lantia Consultores de finales de 2019 ya había incluido al Comando Tlahuica en el mapa de grupos delictivos de Morelos dedicados a extorsiones, narcomenudeo y control de recursos como el agua.
Urióstegui asumió el 1 de enero de 2022 con el compromiso de desmantelar esa estructura. Reconoció ineficiencias en cobros, fugas no atendidas y contratos sin licitar, señalando que los líderes de esas actividades estaban incrustados en la administración y los sindicatos.
Urióstegui Salgado fue reelecto en 2024 y gobierna su segundo periodo (2025-2027). El SAPAC reporta avances históricos: ahorro millonario en adeudos, obras de infraestructura, fortalecimiento financiero, mayor autosuficiencia y acuerdos sin precedentes con instituciones clave. La “mafia” de antaño parece haber perdido terreno visible, aunque persisten retos estructurales en un organismo históricamente deficitario.
Fernando Blumenkron Escobar, director del SAPAC en 2019, es actualmente Fiscal General del Estado de Morelos (designado en noviembre de 2025).
Homero Figueroa Meza, alias “La Tripa”
Su relación con autoridades municipales se remonta a la gestión de Cuauhtémoc Blanco como alcalde de Cuernavaca (2016-2018), donde aparece en nómina del SAPAC como “asesor jurídico” con sueldos elevados. Se le vinculó con control de pipas, tomas clandestinas y extorsiones en el organismo. En enero de 2022, una foto lo mostró junto a Blanco y otros presuntos líderes criminales en una misa en Yautepec, lo que generó escándalo nacional.
“La Tripa” permaneció activo y de bajo perfil durante años, señalado como líder del Comando Tlahuica, con acusaciones de homicidio, extorsión y control territorial en Morelos (Ayala, Cuautla, Jantetelco, Yecapixtla, Zacualpan, entre otros).
Hoy, 8 de junio de 2026, autoridades federales lo detuvieron en San Pedro Cholula, Puebla, en un operativo conjunto de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la FGR y el Centro Nacional de Inteligencia. Se le aseguró un arma de fuego, dosis de droga (incluidas presuntas pastillas de fentanilo), una identificación falsa y un vehículo. Su captura marca un golpe significativo al grupo que por años se asoció con la “mafia del agua” en Cuernavaca y cierra un capítulo oscuro de impunidad.
Todo tiene precedentes
La corrupción en el SAPAC no nació en 2019 ni terminó en 2022; fue un mal estructural que se agravó con presuntas infiltraciones del crimen organizado. La detención de “La Tripa” hoy recuerda que la erradicación de estas redes requiere no solo reingeniería administrativa, sino acción permanente de las autoridades.
La lucha contra la “mafia del agua” en Cuernavaca sigue en curso. La ciudadanía espera que estos golpes se traduzcan en mejor servicio, cobros justos y cero tolerancia a la corrupción y el crimen organizado. Etcétera, etcétera… pero con un capítulo clave cerrado hoy.
