Liberan autopista México-Cuernavaca, pero crece exigencia de responsabilidades a constructora y SICT por daños en Chamilpa
La autopista México-Cuernavaca fue liberada la noche del martes 20 de octubre, alrededor de las 20:20 horas, luego de varias horas de bloqueo protagonizado por habitantes de Chamilpa y colonias aledañas. Sin embargo, el conflicto está lejos de resolverse, pues las reiteradas rupturas de la red de agua potable, atribuidas a los trabajos del distribuidor vial de acceso a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), colocan bajo serios cuestionamientos a la empresa constructora y a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) del gobierno federal.
Los manifestantes denunciaron que llevan entre 15 y 20 días padeciendo interrupciones en el suministro de agua potable, debido a que las excavaciones y maniobras de construcción habrían provocado, cuando menos, siete rupturas de tuberías. La reiteración de estos incidentes plantea dudas sobre la planeación, supervisión y ejecución de una obra federal que, lejos de beneficiar exclusivamente a la población, está ocasionando graves afectaciones a un servicio público indispensable.
La responsabilidad de la empresa encargada de los trabajos constituye uno de los principales puntos que deberán esclarecerse. Siete daños a la infraestructura hidráulica no pueden tratarse como simples contratiempos de construcción. Es indispensable determinar si existieron estudios previos para identificar las redes subterráneas, si se adoptaron las medidas de protección correspondientes y quién deberá asumir los costos de las reparaciones y las afectaciones ocasionadas a las familias.
Pero la SICT federal tampoco puede eludir su responsabilidad institucional. Como dependencia encargada de la obra, le corresponde vigilar que los trabajos se ejecuten correctamente, exigir a la empresa contratista el cumplimiento de sus obligaciones y evitar que la construcción de nueva infraestructura carretera termine deteriorando servicios esenciales para las comunidades vecinas.
Particular indignación provocó entre los habitantes la actitud atribuida a personal de la dependencia federal, que habría calificado las constantes afectaciones como “cositas que van saliendo con la obra”. La expresión fue interpretada por los inconformes como una muestra de indiferencia ante las dificultades que enfrentan diariamente las familias para disponer de agua en sus hogares.
Aunque el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) anunció trabajos de reparación, el retiro de los manifestantes, favorecido también por la lluvia registrada durante la noche, no constituye garantía de que el problema haya quedado solucionado. La liberación de la autopista permitió restablecer la circulación hacia la Ciudad de México, pero permanece pendiente comprobar la reparación definitiva de las tuberías y la normalización del suministro.
El episodio obliga a exigir una explicación pública tanto de la constructora como de la SICT sobre las causas de los daños, las medidas correctivas y las responsabilidades que pudieran derivarse. También corresponde a SAPAC informar sobre el estado de la infraestructura hidráulica y las acciones coordinadas para impedir nuevas interrupciones.
La construcción del distribuidor vial de la UAEM representa una obra importante para la movilidad de Cuernavaca, pero su utilidad no justifica que los habitantes de Chamilpa paguen las consecuencias de posibles deficiencias técnicas o de supervisión. La autopista quedó desbloqueada, pero las autoridades federales y la empresa constructora todavía tienen cuentas pendientes con la población.
