Morelos busca inversión nueva, pero hasta ahora predominan capitales de empresas ya instaladas y los catálogos de buenos deseos
El Gobierno de Morelos abrió una puerta importante al reunir a empresarios locales con 60 integrantes de la United States-Mexico Business Alliance; sin embargo, el verdadero desafío comenzará después de las fotografías y los encuentros: convertir los contactos comerciales en inversiones nuevas, empleos formales y proyectos productivos verificables. Las cifras más recientes muestran que el capital extranjero registrado en la entidad procede fundamentalmente de compañías que ya operan aquí, no de nuevas plantas.
Durante 2025, Morelos captó aproximadamente 167 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa. De ese total, 84.7 millones correspondieron a cuentas entre compañías —operaciones financieras entre filiales y matrices de un mismo grupo empresarial— y 83.6 millones a reinversión de utilidades, es decir, ganancias obtenidas por empresas extranjeras que decidieron permanecer en el estado. El renglón de nuevas inversiones fue de cero dólares, según la composición de los datos de la Secretaría de Economía.
Esto significa que la IED reportada durante el año pasado no puede presentarse como la llegada de nuevas fábricas o empresas extranjeras. Una parte sí pudo utilizarse en ampliaciones, modernización, compra de maquinaria o fortalecimiento de las operaciones existentes, pero la estadística pública no permite afirmar que los 83.6 millones reinvertidos se destinaron íntegramente a ampliar plantas fabriles. Técnicamente, la reinversión registra utilidades que no fueron enviadas al extranjero, aunque no precisa en qué obra, equipo o proyecto se aplicaron.
La comparación con 2024 confirma esa tendencia. Ese año Morelos recibió alrededor de 161 millones de dólares de IED, integrados por 228 millones de reinversión de utilidades, cero dólares de nuevas inversiones y una salida de 75.8 millones en cuentas entre compañías. Así, por lo menos durante dos años consecutivos —2024 y 2025— el estado no registró nuevas inversiones extranjeras dentro de ese componente oficial. El capital captado provino esencialmente de empresas previamente establecidas y de movimientos financieros entre corporaciones.
En ese contexto debe dimensionarse la reunión organizada por el gobierno de Margarita González Saravia. La presencia de ejecutivos estadounidenses relacionados con tecnología, farmacéutica, dispositivos médicos, manufactura, agroindustria, servicios e industrias creativas representa una oportunidad, pero todavía no una inversión consumada. El propio comunicado utiliza expresiones como “explorar oportunidades”, “generar contactos” e “identificar áreas de interés”; no informa montos comprometidos, empresas que hayan decidido instalarse, terrenos adquiridos, calendarios de ejecución ni número de empleos proyectados.
Morelos posee elementos atractivos: siete parques industriales, 42 centros e institutos de investigación, 84 instituciones de educación superior, cercanía con la Ciudad de México y una base manufacturera en sectores como el automotriz, químico y farmacéutico. También cuenta, según el boletín, con 788 hoteles y 12 mil 482 habitaciones para impulsar el turismo de reuniones. Pero esas ventajas tendrán que traducirse en cartas de intención, convenios, inversión ejercida y contrataciones, pues el contacto empresarial por sí mismo todavía no modifica las cifras económicas. Durante décadas, los morelenses han oído hablar sobre lo mismo, pero el crecimiento y desarrollo económico de la entidad sigue siendo bastante mediocre o nulo.
El otro gran flujo de dólares que recibe Morelos no proviene de inversionistas, sino de sus migrantes. El Banco de México registró en 2025 alrededor de mil 177.8 millones de dólares en remesas para la entidad. Durante el primer semestre de 2026 ingresaron 587.2 millones, frente a 560.8 millones en igual periodo del año anterior, un crecimiento aproximado de 4.7 por ciento. La inmensa mayoría de las remesas que llegan a México se origina en Estados Unidos, aunque la estadística estatal de Banxico no desglosa públicamente el país de procedencia para cada entidad.
La comparación es reveladora: las remesas recibidas por Morelos durante 2025 fueron siete veces mayores que toda la Inversión Extranjera Directa captada ese mismo año. Mientras la IED ascendió a unos 167 millones de dólares, los migrantes enviaron cerca de mil 178 millones. Es dinero que sostiene el consumo, la alimentación, la vivienda, la educación y la salud de miles de hogares, aunque no necesariamente se convierte en inversión productiva.
La tercera pieza del panorama es el empleo. Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo indican que, en el segundo trimestre de 2026, Morelos tenía aproximadamente 920 mil personas ocupadas, pero 67.2 por ciento trabajaba en la informalidad. Esto equivale a alrededor de 618 mil personas sin una relación laboral plenamente reconocida, sin seguridad social o vinculadas con unidades económicas informales. Además, 43.9 por ciento de la población ocupada enfrentaba condiciones críticas por ingresos u horas de trabajo.
Por ello, el éxito de la misión comercial no deberá medirse por el número de asistentes ni por los contactos intercambiados, sino por sus resultados posteriores. Morelos necesita inversión verdaderamente nueva y empleos formales, no solamente movimientos contables entre empresas instaladas, reinversión sin proyectos públicamente identificados o reuniones sin compromisos cuantificables. El boletín gubernamental anuncia una puerta abierta; ahora corresponderá demostrar quién entra por ella, cuánto invertirá y cuántos empleos dignos producirá.
