Morelos: profesionistas atrapados en la informalidad y los salarios de pobreza
En Morelos, el mercado laboral presenta una paradoja persistente: tasas de desocupación relativamente bajas (alrededor de 1.9-2.2 % según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI del cuarto trimestre de 2025 y primer trimestre de 2026), combinadas con una elevada informalidad y salarios que mantienen a gran parte de la población ocupada en condiciones de precariedad o pobreza laboral.
Alta informalidad pese a baja desocupación
En el cuarto trimestre de 2025 la población económicamente activa en Morelos sumó alrededor de 923 mil personas, con una tasa de participación cercana al 57 %. La población ocupada rondó los 900 mil, pero la tasa de informalidad laboral se ubicó en 64.7 %, equivalente a unos 584 mil ocupados sin acceso pleno a seguridad social, prestaciones ni contratos formales. En el primer trimestre de 2026 la tasa se situó en torno al 63.6 %, con aproximadamente 570 mil trabajadores informales de un total cercano a 896 mil ocupados.
Esta informalidad supera de manera consistente el promedio nacional y coloca a Morelos entre las entidades con mayores niveles. Incluye trabajo por cuenta propia, empleo en micronegocios no registrados, trabajo doméstico sin protección y puestos en empresas formales sin derechos laborales completos. La tasa de condiciones críticas de ocupación (jornadas insuficientes o excesivas combinadas con bajos ingresos) llegó a 35.5 % en el cuarto trimestre de 2025.
Profesionistas y egresados: de la formación a la informalidad
Muchos profesionistas y egresados universitarios enfrentan serias dificultades para acceder a empleos formales acordes a su formación. Existe un déficit estructural: el crecimiento de plazas formales resulta insuficiente frente al volumen de egresados de instituciones como la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y otras. Una proporción significativa termina en actividades informales, subempleo o empleos no relacionados con su carrera, lo que genera desperdicio de capital humano y perpetúa la precariedad.
Aunque los profesionistas y técnicos reportan en algunos análisis ingresos promedio superiores al promedio general (referencias cercanas a 14 mil pesos mensuales), en el contexto morelense muchos no logran insertarse en el sector formal. Las ocupaciones de mayor calificación coexisten con altas tasas de informalidad en servicios, comercio y actividades profesionales independientes.
Salarios predominantes de pobreza o supervivencia
El salario promedio mensual de la población ocupada en Morelos se ha reportado en torno a los 4,200 pesos en el primer trimestre de 2026, una cifra que refleja la fuerte presencia de ingresos muy bajos, especialmente en el sector informal. Una proporción elevada de ocupados (particularmente informales) percibe hasta un salario mínimo o poco más.
El salario mínimo general vigente en 2026 es de 315.04 pesos diarios (aproximadamente 9,582 pesos mensuales). Sin embargo, gran parte de la ocupación informal no alcanza ni siquiera este referente de manera consistente, y muchos ingresos se sitúan por debajo o apenas alrededor de las líneas de pobreza por ingresos (cerca de 4,884 pesos por persona al mes en el ámbito urbano en julio de 2026).
La pobreza laboral (porcentaje de la población cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria) se situó en 38.4 % en el cuarto trimestre de 2025 en Morelos. Aunque ha mostrado mejorías respecto a periodos anteriores, sigue siendo elevada. En el sector informal predominan los salarios de pobreza o de supervivencia, insuficientes para cubrir las necesidades básicas de una familia y sin acceso a seguridad social, aguinaldo, vacaciones pagadas o pensiones.
Contexto y retos
Aunque el salario mínimo ha registrado aumentos significativos en los últimos años y la pobreza laboral ha mostrado reducciones, la estructura económica de Morelos —con fuerte peso del comercio, los servicios, los micronegocios y una limitada generación de empleos formales de calidad— mantiene la precariedad. Los contrastes locales evidencian la desigualdad.Los principales desafíos incluyen fomentar la formalización de micronegocios y empleos, alinear la oferta educativa con las demandas del mercado, atraer inversión que genere puestos calificados y mejorar las condiciones de los trabajadores informales. Sin avances en la calidad del empleo, muchos profesionistas seguirán cayendo en la informalidad, donde los salarios de pobreza predominan y limitan el desarrollo individual y estatal.
