¡MORELOS YA HUELE A URNAS! ENTRE SUSPIRANTES, CODAZOS Y SONRISAS DE CAMPAÑA
Aunque todavía faltan más de siete meses para las elecciones del 6 de junio de 2027, en Morelos la política ya anda en mangas de camisa. El fin de semana comprendido entre el viernes 16 y este domingo 18 de octubre confirmó que la temporada de los suspirantes está entrando en una etapa particularmente entretenida. Abundan las sonrisas, los discursos sobre el bienestar colectivo, las fotografías cuidadosamente seleccionadas y las declaraciones de amor eterno a los municipios. Eso sí: nadie quiere que le digan adelantado. Todos aseguran trabajar por el pueblo, aunque varios ya parecen tener perfectamente localizada la silla desde la cual desean hacerlo.
La novedad más importante de este domingo es el cierre previsto del periodo de registros de Morena para las coordinaciones municipales. Del 8 al 18 de octubre estuvo abierta la ventanilla para quienes aspiran a encabezar los llamados Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Formalmente no se están repartiendo candidaturas, pero nadie ignora que estas coordinaciones tienen una evidente dimensión preelectoral. El asunto tiene su picardía: todavía no son campañas, todavía no son candidatos y todavía no aparecen las boletas, pero los movimientos de posicionamiento político llevan semanas multiplicándose. Y como suele ocurrir, la encuesta interna se ha convertido en el nuevo objeto de devoción de quienes aspiran a una nominación.
La llamada joya de la corona, Cuernavaca, merece capítulo aparte. Allí se cruzan las aspiraciones de figuras como Víctor Mercado, Javier Bolaños, Juan Ángel Flores Bustamante, Sergio Pérez Flores y otros personajes que buscan abrirse espacio dentro de Morena. El problema para todos es que la capital solamente tendrá una candidatura a la presidencia municipal por partido o coalición, aunque los interesados parezcan suficientes para integrar un cabildo completo. Mientras unos apuestan por trayectoria y relaciones políticas, otros privilegian presencia territorial, entrevistas, actividades públicas y exposición mediática. En esta etapa, hasta una fotografía repartiendo saludos puede adquirir una lectura electoral.
El sábado 17 apareció uno de los movimientos más visibles del fin de semana: el diputado federal Juan Ángel Flores Bustamante rindió su segundo informe de actividades legislativas en el Centro Cultural Teopanzolco, ante cientos de asistentes. Habló de extorsión, seguridad, derechos de las mujeres, agua y legislación laboral. El acto tuvo un fundamento institucional, pero ocurrió en plena efervescencia por las coordinaciones de Morena, precisamente cuando el legislador ha expresado su interés por Cuernavaca. Así que cada asistente podrá sacar sus conclusiones sobre la inevitable coincidencia entre rendición de cuentas y posicionamiento político. ¡Benditas casualidades del calendario!
En Jiutepec tampoco faltaron movimientos. El sábado trascendió que la diputada federal Ariadna Barrera Vázquez confirmó su registro en el proceso interno de Morena por ese municipio. La legisladora aprovechó una entrevista para hablar de la Ley de Ingresos de la Federación para 2027 y sus beneficios fiscales. Legislación y aspiraciones locales terminaron compartiendo escaparate informativo, algo cada vez más habitual conforme se aproxima la definición de candidaturas. Jiutepec, gobernado por Eder Rodríguez Casillas, se incorpora así a la conversación sobre quién buscará conducir el ayuntamiento en el próximo periodo.
Y mientras los morenistas hacen cuentas, en las demás fuerzas políticas tampoco están precisamente dormidos. En el PAN, el nombre de Daniel Martínez Terrazas figura en las conversaciones sobre el futuro de Cuernavaca, mientras el gobierno municipal de José Luis Urióstegui constituye una referencia inevitable para cualquier discusión sobre la sucesión. En el PRI se mantiene presente Lucy Meza; Movimiento Ciudadano tiene en Jessica Ortega una figura de reconocimiento estatal, y alrededor del Partido Verde siguen circulando nombres como Jorge Argüelles y Matías Nazario. Este último apareció en la información del viernes 16 respaldando mejores condiciones salariales para trabajadores de salud. Se trata de movimientos y posicionamientos de distinta naturaleza, no de candidaturas oficialmente resueltas. Pero si algo caracteriza a la política morelense es la facilidad con la que cualquier aparición pública termina sometida al microscopio electoral.
También merece atención la relación entre Morena y el Partido del Trabajo, una de esas historias donde las declaraciones locales y las decisiones nacionales parecen escritas por dramaturgos diferentes. El 24 de septiembre, la dirigencia morenista de Morelos anunció que no buscaría una coalición con el PT. Sin embargo, durante el Consejo Nacional celebrado el 10 de octubre, Morena volvió a abrir la posibilidad de acuerdos con sus aliados históricos. Así llegó este fin de semana, con una interrogante pendiente: ¿prevalecerán las diferencias morelenses o terminarán imponiéndose las negociaciones nacionales? Por ahora, la puerta que parecía cerrada tiene nuevamente posibilidades de abrirse.
En Cuautla, las preocupaciones electorales conviven con una realidad bastante menos festiva. La regidora Anita Sánchez Guerra llevó al debate público una propuesta extrema: disolver la policía municipal ante sus señalamientos de presunta infiltración criminal. Sus acusaciones todavía requieren esclarecimiento institucional, pero la controversia volvió a poner sobre la mesa la responsabilidad de los ayuntamientos en materia de seguridad. En ese contexto, la activista Yndira Sandoval continuó sus actividades territoriales con la Red Violeta y la elaboración de un Atlas Comunitario de Riesgo de Violencia. En la Heroica, el debate político y las demandas de seguridad caminan inevitablemente juntos.
El sábado por la noche, sin embargo, la realidad interrumpió cualquier tentación de convertir el fin de semana en una simple feria de aspirantes. Alrededor de las 19:10 horas fue atacado Jorge Antonio Hernández Narez, coordinador de la Agencia de Investigación Criminal de Morelos, en el estacionamiento de Costco, sobre la avenida Vicente Guerrero de Cuernavaca. El funcionario resultó con heridas leves y el hecho provocó una importante movilización policiaca. El episodio volvió a colocar la seguridad en el centro de la discusión, apenas dos días después de que la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Margarita González Saravia abordaran en Palacio Nacional el reforzamiento de las corporaciones morelenses. En política se pueden administrar los discursos; los acontecimientos, por desgracia, no siempre respetan el guion.
Otro asunto que atravesó el fin de semana fue la situación del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos. Tras el accidentado nombramiento y posterior relevo de Carlos Franco Ruiz, el nuevo encargado de despacho, Jorge Alberto Trejo Chávez, consiguió acuerdos con los docentes inconformes por los 20 puntos de Promoción Horizontal, lo que permitió anunciar la reanudación de actividades administrativas para el lunes 19. Fue un episodio que dejó una lección política: mientras algunos funcionarios aspiran a escalar posiciones, otros apenas consiguen acomodarse en el escritorio antes de que las circunstancias obliguen a revisar los nombramientos. La educación, desde luego, merece bastante más que convertirse en escenario de disputas burocráticas.
Y así llegamos a este domingo 18, cuando el proceso interno morenista alcanza una fecha decisiva y comienza otra etapa: la de conocer quiénes quedaron registrados, cuáles serán los mecanismos definitivos de valoración y cómo se procesarán las inevitables inconformidades. Porque una cosa es levantar la mano y otra muy distinta conseguir que los compañeros de partido levanten la propia para respaldarlo. En las siguientes semanas tendrán que aclararse muchos escenarios, mientras PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Verde y PT enfrentan sus propias decisiones sobre candidaturas, alianzas y estrategias.
Lo verdaderamente interesante es que la ebullición preelectoral ya no se limita a Cuernavaca. Jiutepec, Cuautla, Temixco, Jojutla, Yautepec y otros municipios se incorporan a una conversación política donde abundan los aspirantes, los equipos de promoción y las interpretaciones sobre cada reunión, entrevista o acto público. Para algunos, tomarse una fotografía con un dirigente significa cercanía; para otros, participar en una ceremonia constituye una señal de respaldo. Y nunca falta quien interpreta una palmada en la espalda como si ya le hubieran entregado la constancia de mayoría.
En medio de semejante movimiento conviene recordar que los problemas de Morelos no están en campaña: están presentes todos los días. La inseguridad, la extorsión, los servicios públicos deficientes, la falta de policías, las dificultades económicas y las demandas sociales seguirán allí cuando termine la temporada de registros, cuando se levanten las encuestas y cuando finalmente aparezcan los nombres en las boletas. Por eso, más allá del ingenio para conseguir reflectores, los aspirantes tendrán que explicar qué proponen hacer frente a esos problemas.
Por lo pronto, el tablero político morelense comienza a llenarse de piezas. Hay quienes se mueven discretamente, quienes prefieren los reflectores y quienes aprovechan cualquier acontecimiento público para recordar que siguen vigentes. Todo ello forma parte de la actividad política, aunque la ciudadanía tiene derecho a distinguir entre el cumplimiento de una responsabilidad pública y la promoción de una aspiración personal.
Y una última cosa: en Morelos ya abundan quienes quieren gobernar, legislar o repetir en el cargo. Lo que todavía está por verse es cuántos están dispuestos a explicar, con propuestas concretas y verificables, cómo piensan resolver los problemas de los morelenses. Porque de sonrisas, abrazos y promesas ya tenemos una colección bastante respetable.
Mientras tanto, que siga la función. ¡Todavía no suena la campana electoral y los suspirantes ya parecen estar en pleno tercer round!
