Mural monumental de Tamara de Lempicka transforma la fachada del Ayuntamiento de Cuernavaca
A través de la obra de la artista polaca Magdalena Firląg, los símbolos, paisajes e historias de México y Polonia se entrelazan para evocar el legado de Tamara de Lempicka y su vínculo con Cuernavaca y México
La historia de Tamara de Lempicka y su relación con Cuernavaca cobran una nueva expresión en un mural monumental que transforma la fachada del Ayuntamiento en un encuentro artístico entre México y Polonia. Realizado por la artista polaca Magdalena Firląg, la obra rinde homenaje a una de las figuras más representativas del art déco y convierte un espacio público en un lienzo que acerca a la ciudadanía a la historia, el arte y los lazos culturales entre ambos países.
El mural es resultado de un concurso convocado por la Embajada de la República de Polonia en México y el Gobierno Municipal para seleccionar una propuesta que evocara la presencia de la pintora en la capital morelense y el país. Su composición reúne símbolos y paisajes que marcaron distintas etapas de su vida: en el extremo izquierdo aparece la Sirena de Varsovia, emblema de la capital polaca, mientras que del lado mexicano destaca La Paloma de la Paz, escultura del artista Víctor Manuel Contreras, con quien Tamara mantuvo una estrecha amistad durante sus años en la ciudad.
Las montañas establecen otro diálogo entre ambas geografías: el Giewont, formación de los montes Tatras conocida como el “guerrero dormido”, se contrapone al Iztaccíhuatl, asociado con la figura de la “mujer dormida”z A su vez, el Popocatépetl evoca el deseo de Tamara de que sus cenizas fueran esparcidas en ese volcán. Las margaritas y amapolas remiten a los campos polacos, mientras que las jacarandas recrean el paisaje de Cuernavaca que acompañó a la artista durante sus últimos años. La obra también retoma la imagen del célebre retrato de Lempicka en su Bugatti verde, desde una perspectiva que evoca el movimiento y los constantes cambios que marcaron su vida.
Durante la presentación, la artista Magdalena Firląg explicó que la propuesta parte precisamente de esa historia de desplazamientos y nuevos comienzos. Desde su propia experiencia como mujer, artista, madre y migrante, encontró en la trayectoria de Tamara una conexión personal con los retos de construir una vida en distintos lugares, la nostalgia por lo que se deja atrás y los vínculos que permanecen en el corazón. Estos sentimientos, señaló, también forman parte de su lenguaje artístico y de la manera en que concibió el mural.
Al destacar el valor del arte como una expresión accesible para todas las personas, el alcalde José Luis Urióstegui Salgado precisó que la sede municipal puede ser mucho más que un edificio de oficinas, puede ser un espacio que resguarda y comparte la memoria de la ciudad. Por ello, explicó que convertir sus muros en lienzos permite acercar la cultura a quienes transitan por el Centro Histórico, sin que el disfrute artístico dependa de ingresar a un recinto o contar con condiciones particulares para acceder a él.
Acompañado de su esposa, Luz María Zagal Guzmán, presidenta del Sistema Municipal DIF Cuernavaca, el alcalde resaltó que el homenaje reúne a dos artistas polacas de distintas épocas a través de una misma expresión universal y subrayó que esta intervención trasciende la obra visual al estrechar la amistad entre México y Polonia mediante la cultura, el reconocimiento mutuo y de las historias que comparten.
Al uso de la palabra, la embajadora de la República de Polonia en México, Agnieszka Frydrychowicz-Tekieli, destacó la personalidad cosmopolita, la seguridad y el estilo propio que caracterizaron a Tamara de Lempicka, cuya obra y célebre imagen al volante de un Bugatti verde continúan despertando interés décadas después. Agradeció a Magdalena Firląg por aportar su talento a este proyecto y expresó su deseo de que el mural despierte la curiosidad de quienes lo contemplen, los anime a conocer más sobre la pintora y acerque al público mexicano a la cultura polaca. Detrás de una gran obra, recordó, también hay una persona con una historia propia, llena de talento, decisiones y detalles inesperados.
Integrantes del Cabildo, colaboradores de la Embajada de Polonia en México, invitados especiales y estudiantes de la escuela primaria Benito Juárez estuvieron presentes en la inauguración. Las niñas y los niños fueron de los primeros en apreciar esta intervención artística, que desde ahora forma parte del paisaje urbano y cultural de Cuernavaca, acercando el arte a nuevas generaciones.
Con este mural, el Ayuntamiento abre sus muros a una historia que enlaza dos países y devuelve al espacio público su capacidad de reunir, inspirar y despertar preguntas. La obra de Magdalena Firląg mantiene presente el paso de Tamara de Lempicka por Cuernavaca y recuerda que el arte, cuando sale al encuentro de la gente, deja de ser una expresión reservada para convertirse en un patrimonio compartido.
