¿No que ya había cambiado la justicia? Jueces de Morelos acumulan hasta 800 expedientes
Mientras los ciudadanos pagan salarios, prestaciones y hasta casetas a funcionarios judiciales, cada juzgado de Morelos mantiene hasta 800 asuntos en trámite, una acumulación que retrasa sentencias y coloca al sistema estatal entre los cinco peores del país, según admitió el magistrado Raúl Brito Miranda. La prometida renovación de la justicia todavía no se refleja en una atención pronta y expedita para quienes llevan meses —o años— esperando una resolución.
El magistrado atribuyó el rezago al incremento de la delincuencia, la mayor judicialización de casos y la falta de juzgadores. Señaló que las cargas de trabajo aumentaron hasta 40 por ciento durante los últimos años, principalmente en materia penal, aunque los juzgados familiares continúan concentrando el mayor número de expedientes, seguidos por los civiles.
Morelos dispone apenas de entre 60 y 70 jueces para atender a aproximadamente 2.1 millones de habitantes, cuando, de acuerdo con estudios citados por Brito Miranda, serían necesarios entre 357 y 378. Algunos jueces de control deben celebrar entre 20 y 30 audiencias diariamente, circunstancia que, según el magistrado, obliga al personal a trabajar hasta las seis o siete de la noche sin impedir que los expedientes sigan rezagándose.
La explicación exhibe un problema estructural, pero no responde la pregunta de fondo: ¿qué recibe el ciudadano a cambio del costoso aparato judicial? El Poder Judicial destina cerca de un millón de pesos anuales únicamente al traslado y pago de casetas de magistrados y jueces, mientras miles de personas continúan atrapadas en procedimientos interminables. Cambiaron nombres, cargos y discursos; sin embargo, para quien exige justicia, el resultado parece el mismo: mucho presupuesto, demasiadas excusas y sentencias que no llegan.
