Tras el caos vial en Cuernavaca, Gobernación y transportistas pactan el fin de los bloqueos
La Secretaría de Gobernación federal anunció un acuerdo con la CANACAR y otras organizaciones del autotransporte para retirar definitivamente los bloqueos y abrir mesas de negociación. La decisión llega después de una jornada de severas afectaciones a miles de ciudadanos en Cuernavaca y su zona metropolitana.
Cuernavaca, Morelos, 27 de octubre de 2026.— Después de una jornada de bloqueos carreteros que provocaron graves afectaciones a la movilidad, las actividades económicas y la vida cotidiana de miles de habitantes de Cuernavaca y municipios aledaños, la Secretaría de Gobernación (Segob) del Gobierno de México anunció este martes un acuerdo con organizaciones del autotransporte de carga para poner fin a las manifestaciones y establecer mesas de diálogo que permitan atender sus demandas.
Mediante el comunicado número 138, la dependencia federal informó que sostuvo una reunión de trabajo con representantes de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) y otras agrupaciones del sector, quienes aceptaron retirar definitivamente los bloqueos y suspender las protestas que habían generado importantes trastornos en distintas carreteras y vialidades del país.
El acuerdo llega después de que Cuernavaca y su zona metropolitana vivieran una complicada jornada de congestionamientos, retrasos y dificultades para desplazarse, particularmente en puntos estratégicos como la avenida Plan de Ayala, a la altura del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); el Paso Exprés, en las inmediaciones de la colonia Satélite, y la glorieta de la Paloma de la Paz.
Las movilizaciones afectaron no solamente a los automovilistas, sino también a trabajadores que no pudieron llegar oportunamente a sus empleos, estudiantes, comerciantes, usuarios del transporte público y personas que necesitaban trasladarse a hospitales, consultas médicas y otros servicios esenciales.
La magnitud de las afectaciones volvió a exhibir la vulnerabilidad de la infraestructura vial de Cuernavaca, donde el cierre de unas cuantas arterias principales resulta suficiente para provocar congestionamientos que se extienden hacia numerosas colonias y municipios vecinos, ante la insuficiencia de rutas alternas capaces de absorber el tránsito.
De acuerdo con la Secretaría de Gobernación, las mesas de trabajo comprometidas permitirán abordar cinco grandes temas: seguridad carretera, infraestructura, asuntos fiscales, seguridad social y condiciones laborales de los trabajadores del autotransporte.
En Morelos, uno de los principales reclamos del sector ha sido la inseguridad en las carreteras, así como los presuntos abusos en los servicios de grúas y corralones, cuyos cobros excesivos han sido denunciados públicamente por representantes de la CANACAR.
La dependencia federal precisó que, mediante la Subsecretaría de Gobernación y la Unidad de Gobierno, se coordinarán y acompañarán las reuniones con las instituciones competentes para dar seguimiento a las peticiones y avanzar en la construcción de acuerdos.
En el encuentro también participó la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR), organismo empresarial cuya presencia refleja la importancia económica de las demandas del sector y las repercusiones que las interrupciones carreteras pueden ocasionar en otras actividades productivas.
Sin embargo, aunque el acuerdo representa una salida institucional al conflicto, queda pendiente establecer el costo económico y social de las movilizaciones, especialmente para quienes, sin participar en las protestas ni tener responsabilidad alguna en los problemas del autotransporte, padecieron sus consecuencias.
El compromiso de retirar los bloqueos tampoco significa que las demandas hayan sido resueltas. Por ahora, las autoridades federales y las organizaciones transportistas acordaron iniciar una nueva etapa de negociaciones, cuyos resultados deberán traducirse en soluciones concretas para evitar que el conflicto vuelva a trasladarse a las calles.
En su comunicado, la Segob sostuvo que el diálogo permitirá encauzar las exigencias del sector mediante la coordinación institucional, evitando afectaciones a la ciudadanía y al libre tránsito.
Así concluye, al menos en el terreno de los acuerdos políticos, un episodio que dejó en evidencia las consecuencias de utilizar las principales vías de comunicación como instrumento de presión.
Los transportistas consiguieron abrir una negociación con el Gobierno federal, pero para miles de ciudadanos de Cuernavaca y sus alrededores quedaron las horas perdidas, las actividades interrumpidas y los perjuicios que nadie les devolverá.
El verdadero desafío será impedir que el siguiente desacuerdo termine nuevamente con una ciudad paralizada.
