Tras seis días de dolor y presión ciudadana, Viviana Aguilar, la madre que protegió a su hija con su cuerpo en la explosión de la pipa Tomza, inicia al fin su traslado a La Raza… temen por su pierna
El 6 de agosto de 2026, una fuga de gas de una pipa de Gas Titanium (Grupo Tomza) provocó una deflagración en la calle Francisco Villa de la colonia Las Granjas, en Cuernavaca, Morelos. La onda expansiva y las llamas dejaron alrededor de 21-22 lesionados (varios con quemaduras de segundo grado), daños en más de 30 viviendas y vehículos calcinados. Entre las víctimas más graves está Viviana Aguilar Zendejas, quien, según relatos familiares y reportes, cubrió con su propio cuerpo a su pequeña hija de unos 6 años para protegerla del infierno.
La heroína del momento terminó con quemaduras y lesiones severas. Fue internada en el Hospital IMSS de Magdalena de las Salinas, en Ciudad de México. Durante días su familia pidió donadores de sangre, oraciones y difusión. La hija también resultó lesionada y permanece delicada. Mientras tanto, el historial de accidentes de Grupo Tomza (decenas de incidentes con decenas de muertos y heridos a lo largo de años) volvió a poner a la empresa bajo la lupa; Protección Civil de Morelos inició un procedimiento en su contra.
Pero el reloj corría en contra de Viviana. Los médicos detectaron una complicación grave en la circulación de una de sus piernas. Sin atención especializada en angiología y cirugía vascular, el riesgo de pérdida de la extremidad era real y crecía. Durante casi una semana la familia vivió la angustia de ver cómo el traslado a un centro de alta especialidad no llegaba con la urgencia que el caso demandaba. Solo la presión social, las etiquetas, los mensajes y la solidaridad masiva en redes lograron mover la burocracia.
Este miércoles 12 de agosto de 2026, por fin llegó el alivio: “¡Gracias a todos! Viviana ya está en proceso de traslado”, anunció la familia en redes sociales. En un mensaje cargado de emoción y cansancio, escribieron:
“Querida familia, amigos y a cada una de las personas que nos ayudaron a difundir: queremos compartirles con mucha alegría y alivio que el proceso de traslado de mi cuñada, Viviana Aguilar Zendejas, ya está en marcha. […] No tenemos palabras suficientes para agradecerles de todo corazón. Gracias a cada persona que compartió la publicación, etiquetó a las personas indicadas, mandó mensajes de apoyo o hizo oración por ella. La presión y la solidaridad de todos ustedes hicieron la diferencia. Sabemos que este es un paso muy importante dentro de una batalla larga y que el equipo de especialistas del Centro Médico Nacional La Raza ahora podrá hacer lo necesario para atender su pierna y su salud. Les pedimos que sigan manteniendo a Viviana en sus pensamientos y oraciones para que todo salga bien en este traslado y en las intervenciones médicas que vienen. ¡De parte de toda la familia, infinitas gracias por no dejarnos solos!”
El temor a perder la pierna no desaparece. En La Raza será valorada por especialistas exactamente para intentar salvarla. La familia sabe que es solo un capítulo más de una lucha larga, pero hoy, después de días de incertidumbre, impotencia y dolor, al menos el traslado está en marcha gracias a la presión ciudadana.
Mientras Viviana viaja hacia la atención que necesita, su historia recuerda el precio humano de una fuga de gas que nunca debió ocurrir en un barrio residencial. La familia sigue pidiendo oraciones y que no se les deje solos. Porque detrás de cada “gracias” hay una madre que se quemó protegiendo a su hija, una pierna en peligro y un corazón que no se rinde.
