2027: EL GOBIERNO NO ESTARÁ EN LA BOLETA, PERO TAMBIÉN SERÁ EVALUADO

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Jueves 10 de septiembre de 2026
Aunque todavía faltan nueve meses para las elecciones del 6 de junio de 2027, sería ingenuo pensar que la competencia comenzará cuando los partidos registren candidatos o arranquen formalmente las campañas. Ya empezó. Y junto a la interminable lista de suspirantes existe un actor que no aparecerá con nombre y fotografía en las boletas, pero inevitablemente estará presente: el gobierno. Cada resultado en seguridad, obra pública, inversión, programas sociales y atención a los problemas cotidianos irá construyendo una percepción ciudadana que terminará acompañando, para bien o para mal, a quienes representen al partido gobernante.
Esto resulta particularmente importante para Morena, aunque sería simplista afirmar que todo dependerá de la evaluación de Margarita González Saravia. En una elección intermedia confluyen factores nacionales, municipales, partidistas y hasta personales. Habrá alcaldes que lleguen fortalecidos o desgastados; candidatos capaces de construir una identidad propia y otros que dependerán prácticamente de la marca; además del peso que conserve la presidenta Claudia Sheinbaum. El gobierno estatal será solamente una pieza de ese enorme tablero, pero una pieza importante. Sus aciertos pueden convertirse en activos electorales y sus pendientes, inevitablemente, serán utilizados por la oposición.
Morelos conserva problemas históricos que ninguna administración podría resolver de la noche a la mañana. La inseguridad, la extorsión, las dificultades financieras de los municipios, el deterioro urbano y los rezagos de infraestructura no comenzaron con el actual gobierno y, en muchos casos, tampoco dependen exclusivamente de él. Sería injusto cargarle todas las facturas. Pero gobernar significa precisamente recibir problemas heredados y demostrar capacidad para comenzar a resolverlos. Por eso los próximos meses serán importantes: más que discursos o anuncios, lo que terminará contando será si la población percibe que existe rumbo, coordinación y resultados concretos.
Aquí aparece también una oportunidad para Margarita González Saravia. A diferencia de los candidatos, que muy pronto comenzarán a consumir buena parte de sus energías en encuestas, reuniones, posicionamientos y disputas internas, la gobernadora tiene la posibilidad de mantenerse alejada de esa rebatinga y concentrarse en gobernar. Si su administración logra avanzar en seguridad, inversión, infraestructura, salud, educación y coordinación con los municipios, esos resultados inevitablemente terminarán beneficiando a su movimiento. Y si existen áreas del gabinete que no están respondiendo al ritmo requerido, todavía hay tiempo suficiente para corregir. En política, rectificar oportunamente también es gobernar.
Después de muchos procesos electorales observados desde este oficio, algo resulta evidente: las elecciones no comienzan ni se ganan únicamente durante las campañas. Se van construyendo desde mucho antes, con percepciones, resultados y circunstancias que algunas veces ni siquiera controlan los partidos. Margarita González Saravia no será candidata en 2027 y sería equivocado presentar esos comicios exclusivamente como un plebiscito sobre su administración. Pero tampoco podrá sustraerse completamente de ellos. Cuando los morelenses lleguen a las urnas también llevarán consigo una evaluación —positiva, negativa o todavía en construcción— sobre el rumbo del estado. Y precisamente por eso, para Morena, quizá la mejor campaña de 2027 tenga que comenzar desde ahora con algo mucho menos espectacular que un mitin: gobernar bien.
