Diálogo en suspenso en la UAEM: condiciones estudiantiles y el escenario propuesto por Rectoría
Los estudiantes en resistencia de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) decidieron aplazar el diálogo convocado por la Rectoría para el martes 17 de marzo en el Polideportivo 1 de Ciudad Universitaria. En lugar de asistir al encuentro propuesto de manera unilateral por las autoridades universitarias, el movimiento anunció que serán ellos quienes determinen la nueva fecha, hora y lugar del diálogo, con el objetivo de garantizar condiciones de igualdad y autonomía en el proceso.
El conflicto se originó a partir de los feminicidios de las estudiantes universitarias Kimberly Joselin y Karol Toledo, y se ha mantenido desde finales de febrero con tomas parciales y paro en varias facultades, incluyendo Medicina, Artes y el Campus Norte. Las demandas principales giran en torno a un Plan Integral de Seguridad Universitaria efectivo, protocolos contra la violencia de género, mejoras en el bienestar estudiantil y respuestas institucionales concretas a la inseguridad en los campus.
La rectora Viridiana Aydeé León Hernández emitió un comunicado oficial invitando a un diálogo abierto, con una comisión institucional designada para escuchar los planteamientos estudiantiles. La Rectoría ha enfatizado su disposición permanente al diálogo como vía principal para resolver el impasse, ha descartado represalias académicas o administrativas contra los participantes en el movimiento y ha reiterado que espera la conclusión del pliego petitorio estudiantil para avanzar en acuerdos.
Desde la perspectiva de la Resistencia Estudiantil, el aplazamiento responde a la falta de garantías suficientes en el formato propuesto. Los universitarios exigen una carta-compromiso formal y vinculante que descarte cualquier tipo de represalias, así como la conclusión horizontal de un pliego petitorio unificado que integre las demandas de todas las áreas en paro. Han señalado que intentos previos de diálogo no avanzaron satisfactoriamente, incluyendo encuentros donde la rectora se retiró sin leer respuestas al pliego, lo que generó desconfianza acumulada. Además, persisten denuncias de irrupciones, agresiones, daños materiales y vigilancia constante durante las protestas, elementos que refuerzan la percepción de que el escenario impuesto por Rectoría no ofrece equidad.
Hasta el momento, el paro continúa en varias instalaciones, mientras la Rectoría mantiene abierta su invitación al diálogo.
El aplazamiento refleja la complejidad de un conflicto donde se entrecruzan demandas legítimas de seguridad y justicia con una profunda desconfianza institucional. El desenlace dependerá de la capacidad de ambas partes para construir confianza mínima y definir un formato negociador aceptado por todos, que permita avanzar hacia soluciones estructurales en beneficio de la comunidad universitaria.
