LAS ESCUELAS DE ESPAÑOL EN CUERNAVACA: DE LA CAPITAL MUNDIAL A UNA CRISIS PROFUNDA POR LA INSEGURIDAD

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 14 de abril de 2026
¿Quién no recuerda al inolvidable Santiago Olalde como pionero de las escuelas de español en Cuernavaca? Junto a él, una generación de visionarios empresarios —entre ellos José Luis Muñoz, Javier Espinoza, Paco Guerrero Garro y los hermanos Ballinas— consolidaron durante varias décadas una industria verdaderamente redituable.
Cuernavaca llegó a ser conocida como la “Capital Mundial de la Enseñanza del Español”, atrayendo a miles de estudiantes extranjeros cada año gracias a su clima primaveral eterno, su cercanía a la Ciudad de México y un ecosistema completo de familias anfitrionas, hostales y servicios culturales.
Todo empezó a cambiar dramáticamente desde 2008-2009, con la crisis económica mundial, la influenza AH1N1 y, sobre todo, el recrudecimiento de la inseguridad. El punto de inflexión fue la violencia relacionada con el crimen organizado, que generó alertas de viaje del Departamento de Estado de Estados Unidos, Canadá y otros países. Aunque los hechos más graves afectaban principalmente a grupos delictivos, la percepción de riesgo se extendió rápidamente y golpeó de lleno al turismo idiomático.
Hoy, en 2026, la situación es aún más grave. La Asociación de Institutos para la Enseñanza del Español (AIPEC), que agrupa a las escuelas sobrevivientes, reporta una caída del 80 por ciento en las reservaciones para este año. De las 45 a 80 instituciones que operaban en su mejor momento, hoy apenas quedan ocho. Antes se recibían alrededor de 200 alumnos extranjeros al mes; ahora esa cifra apenas alcanza para todo un año.
José María Gálvez, presidente de la AIPEC, lo ha dicho con crudeza: a partir de los recientes hechos de violencia de alto impacto (incluidos operativos contra líderes del crimen organizado), las cancelaciones fueron masivas y el repunte que se esperaba simplemente desapareció.
Lo más grave es que cualquier noticia negativa sobre Cuernavaca afecta la imagen de todo Morelos. Durante décadas, la “Ciudad de la Eterna Primavera” formó parte de paquetes turísticos internacionales y gozó de prestigio por la residencia de personajes ilustres. Hoy, esa proyección positiva se ha invertido: el estado aparece de manera recurrente en las alertas de viaje de países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y otros, junto a entidades con mayores índices de violencia. Esto es comprensible para los extranjeros, pero doloroso para los morelenses que sabemos que la mayoría de la población vive ajena a los puntos más conflictivos.
La inseguridad sigue concentrada en zonas específicas de la zona metropolitana (Jiutepec, Temixco, Emiliano Zapata, Xochitepec y algunos sectores de Cuernavaca), pero su eco mediático y las alertas oficiales bastan para que estudiantes estadounidenses y canadienses opten por destinos percibidos como más seguros, como Costa Rica o Guatemala.
¿Hay esperanza de recuperación? Sí, pero exige voluntad y acciones concretas. El sector no se ha rendido: las escuelas han reforzado protocolos internos de seguridad, coordinan con el C4 y autoridades, y comparten bases de datos de servicios confiables (transporte, alojamiento y actividades). El Ayuntamiento de Cuernavaca y el Gobierno del Estado impulsan actualmente una estrategia integral de turismo idiomático a través del Consejo Consultivo de Turismo. Se busca diversificar mercados hacia Europa y Asia (Japón, China), reposicionar la ciudad destacando su clima, historia y experiencia cultural auténtica, y fortalecer alianzas público-privadas.
El propio José María Gálvez ha insistido en que se requiere “paciencia y resiliencia”, pero también resultados visibles en materia de seguridad y una reducción sostenida de la percepción de riesgo. Sin que las alertas de viaje se suavicen o levanten, cualquier esfuerzo promocional tendrá límites.
La ciudadanía morelense, sin excepciones, debe interesarse por la imagen de nuestra capital y nuestro estado. La recuperación de esta industria no solo significa derrama económica (estudiantes que se quedan semanas o meses, consumiendo localmente), sino también la proyección cultural de Morelos en el mundo.
Cuernavaca y Morelos tienen todas las condiciones naturales y humanas para volver a brillar como referente internacional de la enseñanza del español. Lo que hace falta es seguridad creíble, coordinación entre los tres niveles de gobierno en prevención y persecución del delito, y una promoción inteligente y sostenida. El momento de actuar es ahora, antes de que lo poco que queda termine de extinguirse.
