Gobernabilidad y proyecto de nación: la importancia de preservar la alianza Morena-PVEM–PT

OPINIÓN
Por Jorge Argüelles Victorero
Lunes 27 de abril de 2026*
La política mexicana vive un momento definitorio en el que la consolidación de mayorías no solo es deseable, sino indispensable para sostener la gobernabilidad. En ese contexto, la alianza entre Morena, el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo no debe verse como un arreglo coyuntural, sino como una construcción política que ha mostrado eficacia electoral, capacidad legislativa y viabilidad de gobierno.
La permanencia de esta coalición resulta fundamental porque ha permitido articular una mayoría con capacidad de decisión, algo especialmente valioso en un sistema político donde la fragmentación suele traducirse en bloqueo, parálisis o desgaste institucional. Cuando las fuerzas afines se mantienen unidas, el proyecto de gobierno gana estabilidad, consistencia programática y mayores posibilidades de convertir sus compromisos en políticas públicas. Además, la alianza ha demostrado que es posible reunir distintas tradiciones políticas bajo un objetivo superior. Morena aporta la conducción del proyecto mayoritario; el PVEM contribuye con estructura, operación territorial y capacidad de negociación; mientras que el PT suma identidad de lucha, disciplina militante y una base política históricamente comprometida con las causas sociales. Esa combinación ha sido una de las claves de su fortaleza.
También es importante reconocer, con claridad, el papel de las dirigencias del PVEM y del PT. Ambos partidos han sabido actuar con madurez política y sentido estratégico, entendiendo que la unidad no implica uniformidad, sino coincidencia en lo esencial. Su contribución ha sido decisiva para mantener cohesión en momentos complejos y para evitar que las diferencias naturales dentro de toda coalición se conviertan en fracturas irreparables. En el caso del PVEM, su dirigencia ha mostrado habilidad para ampliar la base electoral de la alianza, construir puentes con distintos sectores y aportar pragmatismo en la disputa política. En el caso del PT, su liderazgo ha sido fundamental para sostener una narrativa de convicción ideológica, cercanía con las bases y respaldo firme al proyecto común. Ambos merecen reconocimiento porque han entendido que, en tiempos de definición, la responsabilidad histórica pesa más que los cálculos de corto plazo.
Debilitar esta alianza sería un error estratégico. En un escenario donde la competencia política se intensifica y donde la oposición buscará aprovechar cualquier fisura, dividir a las fuerzas que hoy comparten responsabilidades de gobierno solo abriría espacios de incertidumbre. Por el contrario, fortalecer la coordinación, actualizar acuerdos y preservar la unidad es la ruta más inteligente para sostener la gobernabilidad y defender un proyecto político con respaldo popular. Mantener la alianza Morena-PVEM-PT no solo responde a una lógica electoral; responde también a una necesidad de estabilidad política y eficacia institucional. Las alianzas exitosas no son las que carecen de diferencias, sino las que saben administrarlas con visión de Estado. Hoy, más que nunca, esa unidad debe cuidarse, reconocerse y proyectarse hacia el futuro.
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