UN PASITO ADELANTE EN MEDIO DE DESAFÍOS PERSISTENTES
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 16 de junio de 2026
En el marco de la estrategia “Morelos por la Seguridad”, este lunes fueron detenidos dos hombres identificados como Jesús “N” y Sergio “N” en el poblado de Ixcatepec, municipio de Tepoztlán, tras asaltar una sucursal Banorte en la colonia Cuautlixco de Cuautla. El operativo interinstitucional, que involucró a Ejército Mexicano, Secretaría de Marina, Guardia Nacional, SSPC Morelos y Policía Municipal de Tepoztlán, permitió su captura después de una persecución que incluyó huida por la Autopista México-Cuautla y una barranca. Este resultado representa un éxito operativo concreto y oportuno.
Sin embargo, este caso destaca precisamente por ser una excepción en un panorama donde numerosos robos a bancos, cuentahabientes y comercios en la entidad terminan sin detenidos. La impunidad en muchos incidentes similares sigue siendo un lastre que erosiona la confianza ciudadana. No se trata de minimizar el logro de este lunes, sino de reconocer que una sola detención, por bien ejecutada que sea, no compensa aún la acumulación de casos sin resolución que afectan la percepción de seguridad en Morelos.
Un elemento clave en esta captura fue el uso efectivo de las cámaras de videovigilancia de la zona, que permitieron activar rápidamente un protocolo de seguimiento al vehículo Nissan Versa blanco sin placas. Gracias a los medios tecnológicos, la radiocomunicación y el apoyo aéreo del helicóptero de la SSPC, las autoridades mantuvieron el rastreo en tiempo real hasta la intercepción. Este hecho subraya cómo la infraestructura de vigilancia, cuando funciona de manera integrada, multiplica la capacidad de respuesta policial. Es cuando insistimos en la necesidad de destinar cuantiosos recursos al fortalecimiento de los sistemas de videovigilancia.
Durante la persecución, los presuntos responsables dispararon en varias ocasiones contra los elementos de seguridad, dañando una unidad oficial, y uno de los detenidos resultó lesionado en el glúteo derecho por un proyectil. Ambos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado junto con el arma, el cargador y el vehículo. El lesionado recibió atención médica y se reporta estable.
Dar un golpe como este a los asaltantes tiene un valor que va más allá de la detención misma. En la mente del delincuente opera una ecuación simple: “¿Puedo cometer este delito y no ser atrapado?”. Cuando la impunidad es alta —digamos 8 o 9 en una escala del 1 al 10—, esa percepción se acerca al 10 y los criminales se sienten prácticamente invencibles. Cada operativo exitoso, cada detención visible y cada caso que llega a la Fiscalía con pruebas sólidas baja ese número. No lo elimina de golpe, pero lo reduce. Y esa reducción es lo que genera efecto disuasivo real: el delincuente empieza a dudar, a calcular mejor el riesgo y, en muchos casos, a desistir. Un solo caso no cambia la realidad de la noche a la mañana, pero sí manda un mensaje claro: ya no es tan fácil.
En balance, acciones como esta suman “una de cal” frente a las muchas de arena que aún quedan pendientes. Las instituciones involucradas demuestran que la coordinación es posible y produce resultados, pero la ciudadanía espera que estos operativos exitosos se multipliquen hasta reducir de forma sostenida los índices de impunidad. Solo así se consolidará una mejora perceptible en la seguridad de Morelos.

