LA LLAMARON MONSTRUO: EL MAL QUE NACE BAJO LA TIERRA MEXICANA
Ricardo Zárate convierte el asesinato de dos niños y la condena de una adolescente de 13 años en una novela de terror psicológico que retrata la violencia, la impunidad y la oscuridad cotidiana de México contemporáneo. Sumario
Publicada por Ediciones Urano, La llamaron monstruo demuestra que el terror no busca solo el espanto, sino una vía para trascenderlo y encontrar un camino hacia la luz.
En el Bosque de Callejas, un escenario ficticio que parece demasiado real, la tierra guarda secretos más antiguos y perversos que cualquier noticia de última hora. Allí, entre árboles que han visto demasiado, germina un ser maligno alimentado por el dolor, las desapariciones, las fosas clandestinas y la muerte de inocentes.
Ese es el territorio que Ricardo Zárate (León, Guanajuato, 1982) eligió para sembrar su más reciente novela, La llamaron monstruo.
La historia irrumpe con brutalidad: el asesinato de dos niños. La única señalada es una adolescente de trece años. Su familia se desmorona bajo el peso de la mirada ajena, de los medios que claman justicia rápida y de una sociedad que necesita un monstruo para no mirarse al espejo.
Zárate no escribe solo un relato de culpa y condena social: escribe sobre el mal como sustancia que se entreteje en la cotidianidad, no como un hecho aislado.
“El mal no es un hecho aislado: es una sustancia que se entreteje en la cotidianidad de la sociedad”, afirma el autor.
Y en esa frase está el corazón de la obra. A través de una narrativa ágil y atrapante, Zárate usa el terror psicológico no para provocar gritos fáciles, sino para asomarnos a un país sumergido en la impunidad.
El lector camina por el Bosque de Callejas y reconoce los ecos de una realidad que duele: la banalidad de la violencia, la facilidad con que se señala a los más frágiles y la presencia constante de lo diabólico que, según el escritor, es inseparable de la historia de la humanidad y de la influencia de la religión.
Publicada por Ediciones Urano, La llamaron monstruo demuestra que el género de terror no busca únicamente el espanto. Busca trascenderlo.
“Nadie lee terror sólo para sentir miedo, para eso están las noticias. Un lector busca en el género la esperanza y la posibilidad de controlar ese temor a través de la ficción”, concluye Zárate.
La novela recuerda que a la oscuridad no se le destruye: se le vence demostrando que existe un camino diferente hacia la luz.
Esta es una obra que merecen conocer quienes creen que el terror mexicano puede ser profundamente contemporáneo, social y, al mismo tiempo, sobrenatural.
Ricardo Zárate ha escrito un libro que no solo asusta: confronta. Y en un país donde el mal parece crecer bajo la tierra, esa confrontación es, quizá, el primer paso para no dejarnos llamar monstruos a nosotros mismos.

