CUERNAVACA 2027: MUCHOS QUIEREN LA CANDIDATURA, PERO POCOS PUEDEN GANAR (PRIMERA DE DOS PARTES)
ANÁLISIS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 25 de agosto de 2026
Aunque formalmente faltan nueve meses para el proceso electoral de 2027, la sucesión en el Ayuntamiento de Cuernavaca ya comenzó. Los recorridos por colonias, las jornadas comunitarias, las reuniones políticas y la multiplicación de fotografías en redes sociales muestran que los aspirantes enfrentan dos competencias: primero deberán conseguir la candidatura de algún partido y después convencer a una sociedad cada vez más exigente. En esta etapa conviene distinguir entre quienes poseen estructura, quienes dependen de una decisión cupular y quienes solamente intentan instalar su nombre.

El PAN parte con una ventaja evidente: gobierna la capital y conserva una organización territorial fortalecida durante las dos administraciones de José Luis Urióstegui Salgado. Dentro de ese espacio, Daniel Martínez Terrazas aparece como el aspirante más adelantado. Su presencia constante junto al alcalde, legisladores, regidores y representantes vecinales permite advertir una operación encaminada a presentarlo como garantía de continuidad. El legislador local anunció este lunes su separación temporal del liderazgo estatal blanquiazul, con el objetivo de participar en el proceso interno de su partido.

Sin embargo, Andrea Gordillo también posee votos propios, exposición legislativa y presencia territorial. El desafío panista será procesar su candidatura sin fracturas y, especialmente, convencer a los cuernavacenses de que merece conservar el gobierno pese al desgaste acumulado en seguridad, agua, baches, movilidad y servicios públicos.

Morena enfrenta una situación inversa: cuenta con el respaldo de la marca nacional y del Gobierno estatal, pero carece hasta ahora de un liderazgo indiscutible en la capital. Víctor Mercado, Javier Bolaños, Juan Ángel Flores y Meggie Salgado aparecen en la primera línea de una competencia que será definida mediante encuestas, negociaciones y decisiones políticas. Bolaños tiene experiencia administrativa y cercanía con el grupo gobernante, aunque su pasado panista genera resistencias. Presuntamente es impulsado por la gobernadora Margarita González Saravia, quien pudiera tener derecho de veto en el proceso interno.

Víctor Mercado dispone de relaciones, exposición y recursos políticos, pero debe demostrar que puede convertirlos en votos dentro de Cuernavaca.

Juan Ángel Flores Bustamante posee experiencia municipal y capacidad de operación, aunque necesita acreditar arraigo capitalino.

Meggie Salgado Ponce deberá probar que su presencia pública se traduce en una estructura electoral efectiva.

Movimiento Ciudadano merece una lectura diferente a la que suelen hacer quienes reducen la elección a una disputa entre PAN y Morena. Jessica Ortega de la Cruz tiene capacidad competitiva: fue diputada local y federal, candidata al Gobierno de Morelos en 2024, dirige al partido en la entidad y preside su Consejo Nacional. Mantiene una relación cercana con las figuras nacionales de MC y posee reconocimiento público. Si acepta competir por Cuernavaca, podría captar votos de quienes rechazan la continuidad panista pero tampoco desean entregar la ciudad a Morena. No tiene asegurada la candidatura ni mucho menos el triunfo, pero reúne condiciones para convertirse en una tercera opción real.

El PRI también buscará meterse en la contienda, aunque sin alianza sus posibilidades de avanzar serán limitadas. Lucy Meza Guzmán ha manifestado interés y conserva un elevado nivel de conocimiento después de su candidatura a gobernadora en 2024.

Manuel Martínez Garrigós mantiene estructura y experiencia territorial, pero arrastra negativos que inevitablemente reaparecerían durante una campaña. Otros priistas también levantarán la mano, por lo que el partido deberá decidir si apuesta por una figura conocida, pero desgastada, o intenta presentar una opción con menos rechazo social.

En ese escenario destaca Gabriel Haddad Giorgi, exsecretario de Desarrollo Económico de Morelos, empresario y militante priista. Su experiencia profesional, sus relaciones con sectores productivos y su perfil técnico podrían convertirlo en un magnífico candidato. Su principal desafío sería trasladar el reconocimiento empresarial hacia las colonias y construir una estructura electoral propia. Sin embargo, precisamente porque no aparece asociado al desgaste de las figuras partidistas habituales, podría resultar atractivo incluso para otra fuerza política interesada en postular un perfil ciudadano, preparado y con posibilidades de competir.
La conclusión inicial es que Cuernavaca no necesariamente se encamina hacia una elección de dos partidos. El PAN tiene estructura y gobierno; Morena posee una marca poderosa, pero demasiados aspirantes; Movimiento Ciudadano cuenta con Jessica Ortega como una carta potencialmente competitiva, y el PRI conserva figuras que podrían alterar el reparto de votos. Todavía hay muchos nombres, pero pocos reúnen simultáneamente estructura, reconocimiento, carisma, recursos, aceptación interna y posibilidades constitucionales. La verdadera carrera no consiste en aparecer en fotografías: consiste en sobrevivir a la selección partidista y llegar a la boleta sin haber quedado políticamente agotado antes de comenzar la campaña.
MAÑANA, LA SEGUNDA PARTE DE ESTE ANÁLISIS.
