MORELOS: EL NARCO AVANZA MIENTRAS EL GOBIERNO PRESUME ESTRATEGIAS
LA CRÓNICA DE MORELOS
Martes 25 de agosto de 2026
E D I T O R I A L
Algo no está funcionando en Morelos. Y cuando las estadísticas comienzan a contradecir el discurso oficial, corresponde dejar de celebrar estrategias, mesas de seguridad, operativos y programas para preguntarnos por sus resultados reales. Las carpetas de investigación por narcomenudeo pasaron de 493 en 2024 a mil 58 durante 2025, un incremento superior al cien por ciento, mientras que solamente entre enero y mayo de este año ya se habían acumulado otras 560. Puede argumentarse que una mayor persecución del delito produce más investigaciones, pero semejante crecimiento también obliga a preguntarnos cuánto se ha expandido el mercado de drogas en las calles de Morelos. Porque destruir narcóticos almacenados en las bodegas de la Fiscalía resuelve un problema administrativo; no destruye las redes que los venden ni recupera los territorios donde se distribuyen.
Durante meses hemos escuchado hablar de coordinación, inteligencia, prevención, detenciones y combate frontal contra los generadores de violencia. Sin embargo, la propia información disponible dibuja una realidad mucho más inquietante: la FGR ha identificado la presencia de por lo menos 16 organizaciones criminales que disputan mercados y territorios en Morelos, entre ellos precisamente el narcomenudeo. Si al mismo tiempo aumentan considerablemente las investigaciones relacionadas con la venta de drogas, entonces las autoridades tendrían que explicar con absoluta claridad qué parte de la estrategia está funcionando y cuál está fracasando. Las cifras no pueden utilizarse solamente cuando favorecen al gobierno; también deben aceptarse cuando ponen en duda sus resultados.
Más grave todavía es que el problema ya amenaza directamente a una generación de morelenses. La diputada de Movimiento Ciudadano, Luz Dary Quevedo Maldonado, advirtió este lunes sobre consumo de drogas entre jóvenes de secundaria e incluso estudiantes de sexto grado de primaria, además de señalar que continúa presente el reclutamiento de adolescentes y jóvenes por parte del crimen organizado. La legisladora pidió una estrategia integral que involucre familias, escuelas, autoridades y comunidades, y reclamó a la Fiscalía mayor atención a las investigaciones relacionadas con la captación de jóvenes. Lo verdaderamente alarmante es que esta advertencia no surge de la nada: desde 2025 se había planteado en el Congreso la necesidad de crear una ley específica para prevenir y erradicar el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por organizaciones delictivas.
Aquí aparece el verdadero tamaño del fracaso preventivo. Cuando el narcotráfico consigue consumidores cada vez más jóvenes y, simultáneamente, encuentra entre ellos posibles vendedores, halcones o futuros integrantes de sus estructuras, el problema dejó hace mucho de ser exclusivamente policiaco. Estamos frente a una disputa por los jóvenes que el Estado no puede darse el lujo de perder. Cada adolescente sin oportunidades, cada familia fracturada, cada escuela incapaz de detectar oportunamente una adicción y cada comunidad abandonada constituyen espacios que las organizaciones criminales saben aprovechar. Ya desde marzo de 2025, la presidenta del Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes advertía sobre mecanismos de captación de menores relacionados con drogas, redes sociales, engaños, presión y amenazas.
Por eso no basta con anunciar decomisos, detener vendedores callejeros ni vaciar las bodegas de la Fiscalía mediante la incineración de toneladas de narcóticos. El éxito de una política contra el crimen organizado no se mide por cuánta droga se destruye, sino por cuánto mercado se le arrebata al delincuente; no por cuántos discursos de prevención se pronuncian, sino por cuántos jóvenes dejan de consumir y cuántos son rescatados antes de incorporarse a una organización criminal. Si el narcomenudeo crece, las drogas llegan a edades cada vez menores y existen alertas sobre reclutamiento juvenil, algo evidentemente necesita corregirse. Morelos no requiere otra estrategia “exitosa” en el discurso. Necesita una que finalmente se note en las calles.
