Violencia y alcohol: una mezcla que sigue golpeando a las mujeres en Morelos
La violencia contra las mujeres mantiene cifras preocupantes en Morelos. En solamente una semana, del 18 al 25 de agosto, las autoridades atendieron 101 carpetas relacionadas con casos de violencia contra mujeres, mientras 37 recibieron orientación jurídica y otras acciones preventivas alcanzaron a 473 personas.
Los números forman parte de las medidas implementadas alrededor de la Alerta de Violencia de Género, pero también ofrecen una dimensión inquietante: en promedio, durante esos siete días se atendieron más de 14 expedientes diarios.
El problema, además, viene de mucho tiempo atrás. Morelos permanece bajo Alerta de Violencia de Género desde agosto de 2015 en ocho municipios, y los datos oficiales muestran que la violencia contra las mujeres continúa siendo estructural. La ENDIREH señala que 69.6 por ciento de las morelenses de 15 años y más ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida. A ello se agrega que durante 2025 fueron denunciados ante la Fiscalía estatal más de 5 mil 800 casos de violencia familiar, según información incorporada por las propias autoridades en el diagnóstico de la alerta.
Existe, además, otro problema histórico que no debería quedar fuera del análisis: el elevado consumo de alcohol en Morelos. Datos de la Ensanut Continua 2020-2024 analizados por el Instituto Nacional de Salud Pública colocaron al estado en quinto lugar nacional en consumo actual de bebidas alcohólicas, con 52.6 por ciento de la población, mientras 35.9 por ciento presentó consumo excesivo. Son cifras suficientemente elevadas para considerar al abuso del alcohol como un problema de salud pública que puede repercutir también en accidentes, conflictos familiares y distintas expresiones de violencia.
La relación, sin embargo, debe manejarse con precisión: el alcohol no genera por sí mismo la violencia contra las mujeres ni explica el machismo, pero puede funcionar como desinhibidor y agravante de conductas violentas preexistentes. Una investigación elaborada con datos de la ENCODAT 2025 encontró que, entre las personas que reportaron haber sufrido violencia interpersonal en México durante el último año, en 31.2 por ciento de los episodios la persona agresora había consumido alcohol u otras sustancias. El dato no es exclusivo de Morelos ni permite atribuir automáticamente una agresión al consumo de bebidas, pero confirma que ambas problemáticas se cruzan con una frecuencia que las políticas públicas no deberían ignorar.
Por ello, combatir la violencia contra las mujeres exige algo más que abrir carpetas después de cada agresión. Morelos necesita fortalecer la prevención desde los hogares y las escuelas, atender oportunamente las primeras manifestaciones de violencia de pareja y, simultáneamente, incorporar con mayor fuerza la prevención y tratamiento del consumo problemático de alcohol. Las autoridades sanitarias tienen además herramientas conocidas: regulación de puntos y horarios de venta, alcoholímetros, restricciones publicitarias y programas de prevención y tratamiento de adicciones.
Las 101 carpetas atendidas en siete días deberían servir entonces como una señal de alarma y no solamente como una cifra dentro de un informe gubernamental. Después de más de una década con Alerta de Violencia de Género, Morelos necesita preguntarse por qué la violencia continúa reproduciéndose y atacar también los factores que pueden potenciarla. Mientras el abuso del alcohol, la normalización de la violencia familiar, el machismo y la impunidad continúen encontrándose bajo el mismo techo, atender a las víctimas seguirá siendo indispensable, pero prevenir que aparezcan nuevas víctimas será todavía más urgente.
