Tras los destrozos, Gobierno reporta acuerdos con normalistas de Amilcingo; falta conocer compromisos
El conflicto de la Escuela Normal Rural “General Emiliano Zapata” de Amilcingo entró en una nueva etapa luego de que el secretario de Gobierno, Edgar Maldonado Ceballos, informó que se alcanzaron acuerdos con una representación de las estudiantes, tras la protesta de este miércoles en Cuernavaca. Sin embargo, el punto central será conocer con precisión qué compromisos asumieron la Secretaría de Educación y el IEBEM, cuáles tienen fecha de cumplimiento y si permitirán finalmente reanudar las clases.
La movilización de las normalistas debe distinguirse de los bloqueos y protestas atribuidos por el Gobierno estatal a personas vinculadas con el Partido del Trabajo. Aunque ambos conflictos coincidieron ayer y contribuyeron al caos en la capital, tienen orígenes, actores y demandas diferentes. En el caso de Amilcingo, la protesta terminó con cristales rotos, pintas y quema de colchones frente al Palacio de Gobierno, después de que las estudiantes denunciaron la cancelación de una reunión previamente programada con autoridades estatales.
El problema de la Normal se arrastra desde agosto. Trabajadores académicos y administrativos iniciaron un paro el 17 de agosto y posteriormente las estudiantes tomaron el plantel. El ciclo escolar 2026-2027 comenzó oficialmente el 31 de agosto, pero las actividades presenciales no se normalizaron. Las alumnas han rechazado además la alternativa de clases virtuales, argumentando las características del internado y las deficiencias de conectividad.
Entre las principales exigencias se encuentran cambios en la plantilla docente y administrativa, la separación de trabajadores a quienes las estudiantes responsabilizan de agresiones ocurridas el 27 de agosto y un procedimiento transparente para designar a quien encabece la dirección de la Normal. En los últimos días también reclamaron participar en ese proceso, cuestionaron el perfil de la nueva directora y exigieron garantizar recursos para la institución.
El conflicto tiene además un antecedente que obliga a precisar el alcance de los nuevos acuerdos. El pasado 9 de septiembre las normalistas entregaron su pliego petitorio y fueron recibidas por la gobernadora Margarita González Saravia; posteriormente, el propio IEBEM reconoció que seguían existiendo “avances y pendientes” derivados de aquella reunión. Las estudiantes, por su parte, han sostenido que diversas minutas firmadas no fueron cumplidas.
Por ello, el anuncio de Maldonado Ceballos representa una posibilidad de distensión, pero todavía deja una pregunta fundamental: ¿qué se acordó exactamente? Después de varias semanas de conflicto, suspensión de actividades, bloqueos y finalmente daños al Palacio de Gobierno, será importante que las autoridades hagan pública la minuta o detallen los compromisos, responsables y plazos establecidos.
La prueba inmediata será el regreso a las aulas. Si los acuerdos permiten reanudar las actividades académicas y resolver las diferencias sobre la dirección, la plantilla laboral y las condiciones de funcionamiento del internado, el conflicto podría comenzar a cerrarse. Si únicamente se estableció una nueva ruta de negociación, Amilcingo seguirá siendo un problema abierto para el Gobierno estatal y, sobre todo, para una comunidad estudiantil que prácticamente ha perdido el primer mes del ciclo escolar.
