ALERTA FITOSANITARIA EN MORELOS POR ESCARABAJO AMBROSIA Y GUSANO BARRENADOR
LA CRÓNICA DE MORELOS
Jueves 4 de junio de 2026
E D I T O R I A L
Morelos enfrenta una amenaza silenciosa pero devastadora que pone en riesgo no solo la producción agrícola y ganadera, sino la supervivencia misma de cientos de familias que dependen del campo. El escarabajo ambrosia del laurel rojo y el gusano barrenador ya están presentes en el estado, y su avance es alarmante. La diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz, acompañada de especialistas en sanidad vegetal y pecuaria, ha levantado la voz con razón y urgencia. Ignorar este llamado sería una irresponsabilidad histórica.
El escarabajo ambrosia puede matar un árbol en cuestión de meses, afectando gravemente cultivos estratégicos como el aguacate, uno de los pilares económicos del campo morelense. Por su parte, el gusano barrenador representa un peligro directo para la ganadería, actividad que sostiene a miles de productores en la entidad. Ambas plagas no solo destruyen cosechas y animales: destruyen empleos, ingresos y la posibilidad de un futuro digno para las comunidades rurales.
Lo más grave es que esta crisis no es inevitable, sino consecuencia de la negligencia. La ausencia de puntos de inspección fitosanitaria en los accesos al estado ha convertido a Morelos en un territorio abierto a cualquier amenaza biológica. Mientras en otras entidades se blindan las fronteras agrícolas, aquí parece que la puerta está de par en par. Esta omisión es imperdonable en un estado cuya vocación es netamente agropecuaria.
No se trata solo de un problema técnico. Es un problema de supervivencia económica y social. Cada hectárea perdida, cada cabeza de ganado afectada, significa familias que emigran, pueblos que se vacían y una economía local que se debilita. Morelos no puede permitirse perder su campo. El campo morelense es Morelos.
La labor de la diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz merece reconocimiento. Su decisión de trabajar de la mano con expertos para orientar y apoyar a los productores afectados es un paso correcto, pero insuficiente si no va acompañado de acciones concretas y coordinadas desde los gobiernos.
Se requieren de inmediato: La instalación urgente de puntos de inspección en carreteras de acceso. Campañas masivas de detección y control de las plagas. Apoyo técnico y económico directo a los productores. Un fondo de emergencia fitosanitaria. Coordinación real entre los tres niveles de gobierno.
El tiempo de las declaraciones ya pasó. Morelos exige hechos. Si las autoridades estatales y federales no actúan con la celeridad que el caso amerita, serán responsables directos del daño irreversible que sufrirá el campo morelense.
La alerta está dada. Ahora corresponde a las autoridades demostrar si realmente les importa el campo y las familias que lo trabajan, o si seguirán mirando hacia otro lado mientras las plagas devoran nuestro principal patrimonio productivo. El futuro rural de Morelos se decide hoy. No hay margen para más demoras.
