GARCÍA CHÁVEZ SE PLANTÓ EN EL ALM: EL GESTO QUE NINGÚN GOBIERNO HABÍA TENIDO
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 24 de julio de 2026
Este jueves 23 de julio, el Mercado Adolfo López Mateos volvió a demostrar algo que en Cuernavaca es de dominio público: cuando los comerciantes de todos los giros deciden ejercer presión real, consiguen mover las piezas del poder. Y lo lograron. Decenas de locatarios se plantaron frente a Palacio de Gobierno, alzaron la voz y amenazaron con bloquear los accesos a la capital este viernes. La respuesta no fue un comunicado tibio ni una comisión de segundo nivel. Fue Javier García Chávez, jefe de la Oficina de la Gubernatura, quien salió a recibirlos, caminó con ellos hasta el propio mercado y se metió de lleno a recorrer sus pasillos.
Eso, en sí mismo, ya es noticia. Porque el problema del ALM no es de ayer. Es una herida urbana antigua, un agravio que se arrastra desde hace años y que ningún gobierno estatal ni municipal ha resuelto de raíz. Techos que se caen, instalaciones eléctricas precarias, drenajes colapsados, áreas abandonadas, falta de mantenimiento básico… el mercado, uno de los centros de abasto más importantes de Cuernavaca, se convirtió en el símbolo de la indiferencia institucional. Miles de familias dependen de él cada día; miles de ciudadanos lo sufren cada vez que van a comprar. Y, sin embargo, sigue siendo el gran olvidado.
García Chávez no se limitó a escuchar las demandas desde la comodidad de su oficina. Acccedió ante la presión de los propios locatarios, se puso a caminar entre puestos y pasillos junto con el subsecretario de Gobierno Miguel Ángel Peláez Gerardo, y vio con sus propios ojos el estado deplorables de las obras inconclusas de reconstrucción y las condiciones generales del inmueble.
Después, en la reunión con representantes de la Unión de Comerciantes y del Grupo Unido, no ofreció promesas vagas. Anunció una mesa permanente de trabajo que arranca el próximo lunes, encabezada por la propia Oficina de la Gubernatura, y el envío inmediato de una cuadrilla técnica para diagnosticar las prioridades.
“Daré seguimiento personal a cada uno de los acuerdos”, dijo. Y esa frase pesa.
Porque en Morelos estamos acostumbrados a los recorridos de foto y a los compromisos que se evaporan a la semana siguiente. Aquí el jefe de la Oficina de la Gubernatura se comprometió a algo concreto: supervisión directa, coordinación interinstitucional y respuesta oportuna a cada planteamiento. Los propios dirigentes comerciantes —Emilio Rosas Rico, Manuel Alejandro Delgado y Plutarco Gómez Navarro— reconocieron la disposición del gobierno y apostaron a que esta coordinación permanente puede marcar la diferencia.
Claro que el gesto no resuelve de la noche a la mañana décadas de abandono. El Mercado Adolfo López Mateos sigue siendo, hoy por hoy, uno de los más grandes agravios urbanos de Cuernavaca. Pero hay una diferencia cualitativa: por primera vez un alto funcionario del gobierno estatal no mandó a nadie más. Se fue él mismo. Escuchó. Recorrió. Comprometió seguimiento personal. Y lo hizo bajo la indicación expresa de la gobernadora Margarita González Saravia de privilegiar el diálogo y la cercanía.
Si esta ruta de trabajo se sostiene, si las primeras intervenciones llegan realmente la próxima semana y si la mesa permanente no se convierte en otra mesa de adorno, entonces el jueves 23 de julio habrá marcado un antes y un después. Porque los comerciantes ya demostraron que saben ejercer presión. Ahora el gobierno tiene la oportunidad de demostrar que sabe cumplir. Y García Chávez, al plantarse personalmente en el ALM, dio el primer paso que nadie antes había dado.
