Arranca el proceso electoral en Morelos; las campañas comenzaron hace meses
LA CRÓNICA DE MORELOS
Lunes 31 de agosto de 2026
Este martes 1 de septiembre comenzará formalmente el proceso electoral local 2026-2027 en Morelos. El Consejo Estatal Electoral del Impepac celebrará la sesión solemne con la cual se pondrán en marcha más de 240 actividades para organizar los comicios del 6 de junio de 2027. Sin embargo, el banderazo institucional llegará cuando numerosos aspirantes llevan meses recorriendo colonias, organizando reuniones, repartiendo apoyos, colocando anuncios y promoviendo su imagen. La elección apenas comienza en el calendario, pero en las calles empezó desde hace mucho tiempo.
En la próxima jornada, los morelenses elegirán las 20 diputaciones del Congreso estatal —12 de mayoría relativa y ocho de representación proporcional—, así como las autoridades de los 36 ayuntamientos, con sus respectivas presidencias municipales, sindicaturas y regidurías. También se renovarán cinco diputaciones federales y, de manera concurrente, diversos cargos del Poder Judicial local. El padrón electoral de Morelos asciende a un millón 591 mil 491 ciudadanos, de acuerdo con cifras recientes del INE. El proceso federal, a diferencia del local, comenzará formalmente el 10 de septiembre.
Pero la disputa más visible se encuentra en los municipios, particularmente en Cuernavaca, “la joya de la corona”. Desde hace meses, personajes de Morena, PAN, Movimiento Ciudadano, PRI y otros partidos aparecen en reuniones empresariales, recorridos comunitarios, actos públicos y publicaciones pagadas en redes sociales. Algunos entregan apoyos; otros presentan supuestas organizaciones ciudadanas, encabezan jornadas asistenciales o difunden espectaculares con mensajes ambiguos. Casi ninguno pide abiertamente el voto, pero prácticamente todos buscan que su nombre quede grabado en el electorado.
Ahí radica una de las debilidades del sistema. Para acreditar un acto anticipado de campaña, las autoridades deben demostrar la concurrencia de tres elementos: el personal, el temporal y el subjetivo. Este último exige acreditar que hubo una solicitud expresa del voto o alguna expresión inequívoca equivalente. Los aspirantes ya aprendieron la fórmula: no dicen “vota por mí”, pero aparecen en bardas, espectaculares, entrevistas, videos y eventos; tampoco se presentan como candidatos, aunque hablan de lo que harían si gobernaran. La promoción es electoral en los hechos, pero cuidadosamente disfrazada en las palabras.
Hasta principios de agosto se habían acumulado alrededor de 20 quejas por presuntos actos anticipados de campaña. De ellas, el Impepac analizaba solamente siete y había remitido dos expedientes al Tribunal Electoral del Estado de Morelos. Meses antes, la autoridad había reconocido que observaba movimientos de aspirantes, pero argumentaba que no podía intervenir mientras no existieran denuncias formales. Así se construyó un círculo bastante cómodo: los políticos avanzaron, los partidos evitaron denunciarse mientras negociaban candidaturas y el árbitro se mantuvo esperando que alguien presentara la queja correspondiente.
La pregunta es inevitable: ¿para qué sirve un árbitro electoral que aparece cuando los competidores ya recorrieron buena parte de la pista? El Impepac tiene facultades preventivas, de vigilancia y sustanciación de procedimientos, aunque las sanciones definitivas correspondan a los tribunales. No se trata de censurar reuniones políticas o impedir que un servidor público informe sobre su trabajo, sino de investigar quién paga los anuncios, vehículos, brigadas, despensas, eventos y campañas digitales que llevan meses posicionando nombres y rostros.
La discusión cobra mayor relevancia frente al costo de la elección. Para 2026, el Impepac solicitó alrededor de 422.9 millones de pesos, pero recibió cerca de 244 millones; por ello planteó una ampliación aproximada de 180 millones para preparar simultáneamente la elección constitucional y la judicial. La insuficiencia presupuestal puede comprometer la instalación de los 36 consejos municipales y 12 distritales, la contratación de personal, la adquisición de materiales y los sistemas informáticos. Sin embargo, aun con recursos limitados, la autoridad deberá explicar cuáles son sus prioridades: no basta organizar casillas si antes no se protege la equidad de la contienda.
La elección morelense estará marcada además por una fuerte presencia juvenil. Aproximadamente una cuarta parte del padrón se encuentra integrada por electores jóvenes, muchos de los cuales reciben la mayor parte de la propaganda a través de TikTok, Facebook, Instagram y transmisiones disfrazadas de información. La fiscalización tradicional, concentrada durante años en bardas, lonas y espectaculares, tendrá que seguir también a influencers, páginas aparentemente informativas y publicidad segmentada cuyo patrocinador no siempre resulta visible.
Este 1 de septiembre comenzará el proceso legal, pero no la competencia política. Esa arrancó desde hace meses bajo la tolerancia de partidos que denuncian únicamente cuando se sienten perjudicados y de aspirantes que explotan cada rendija de la legislación. El desafío del Impepac será demostrar que no está en la pista solamente para disparar el arranque, sino para impedir que algunos competidores lleguen a la elección con meses de ventaja y gastos que jamás serán contabilizados.
