Caso Claudia Tacoronte: organizadores habían solicitado seguridad para la Fiesta de la Planta Medicinal en Cuautla
Un nuevo elemento deberá ser considerado en las investigaciones sobre el feminicidio de la estudiante española Claudia Tacoronte Aguilera: la asociación responsable de la XLII Fiesta Nacional de la Planta Medicinal había solicitado al Ayuntamiento de Cuautla seguridad pública para el desarrollo del evento realizado en instalaciones de la Casa de la Cultura (además de otros escenarios), donde la joven fue localizada gravemente herida la noche del sábado.
Juan Bárrales, presidente del Patronato de la Casa de la Cultura de Cuautla, lamentó profundamente lo ocurrido y explicó que el inmueble fue facilitado a la asociación encargada de organizar la tradicional fiesta. Según su testimonio, los responsables del encuentro hicieron las gestiones correspondientes para contar con seguridad pública municipal durante las actividades.
El señalamiento adquiere relevancia porque obliga a precisar cuál fue el dispositivo de vigilancia autorizado, cuántos elementos fueron destinados al lugar, cuáles eran sus horarios y, particularmente, si había presencia policial cuando ocurrió la agresión contra Claudia Tacoronte en los patios del recinto.

La declaración de Bárrales no significa, por sí misma, que pueda atribuirse responsabilidad al Ayuntamiento de Cuautla por el crimen. Sin embargo, sí coloca sobre la mesa una pregunta que debe responderse con claridad: si existía una solicitud de seguridad para todo el evento, ¿qué ocurrió con esa vigilancia durante la noche del sábado y cuál era exactamente el perímetro bajo resguardo municipal?
Este punto cobra todavía mayor importancia debido al contexto de seguridad que vive Cuautla y al despliegue extraordinario de corporaciones municipales, estatales y federales anunciado dentro del denominado Plan Cuautla. La investigación tendrá que establecer no solamente quién atacó a la estudiante, sino reconstruir con precisión sus últimos movimientos y determinar las condiciones de seguridad existentes en el sitio.
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos aclaró, por su parte, que Claudia acudió por decisión propia a la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal y que su presencia en Cuautla no correspondía a una actividad académica programada por la institución. Este dato delimita la participación de la UAEM, pero no modifica la obligación de esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el feminicidio.
También será necesario diferenciar responsabilidades. Una cosa es determinar quién organizaba el evento y quién facilitó las instalaciones; otra, establecer qué autoridad tenía encomendada la seguridad exterior o interior, si ésta efectivamente fue proporcionada y hasta qué hora permanecieron los elementos asignados.
La Fiscalía General del Estado de Morelos tiene ahora la responsabilidad de integrar todos estos elementos a la carpeta de investigación, incluyendo testimonios, registros de videovigilancia, comunicaciones relacionadas con la solicitud de seguridad y cualquier documento que permita establecer qué medidas preventivas fueron acordadas para aquella jornada.
El caso ha trascendido las fronteras nacionales debido a que Claudia Tacoronte Aguilera era estudiante de la Universidad de Granada, España. Precisamente por ello resulta indispensable evitar especulaciones, versiones contradictorias o señalamientos anticipados. La Fiscalía deberá esclarecer pronto quién cometió el crimen y, paralelamente, qué ocurrió con las condiciones de seguridad alrededor del evento.
La declaración del presidente del Patronato introduce así una pregunta concreta que las autoridades deberán responder: si los organizadores solicitaron seguridad pública municipal durante la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal, ¿qué vigilancia había en la Casa de la Cultura cuando Claudia fue atacada? La respuesta forma parte del esclarecimiento integral que exige un caso que mantiene bajo atención pública a Cuautla, Morelos y ahora también a España.
