Celulares y una “punta” burlan la seguridad del penal de Jojutla
Una revisión coordinada por fuerzas estatales y federales en el Centro Estatal de Reinserción Social de Jojutla dejó al descubierto una nueva falla en los controles penitenciarios: dentro del establecimiento fueron encontrados seis teléfonos celulares, una punta de fabricación artesanal y diversos objetos prohibidos.
Más allá del decomiso, el hallazgo obliga a investigar quién permitió el ingreso de esos artículos, cómo lograron atravesar los filtros de seguridad y cuánto tiempo permanecieron en poder de personas privadas de la libertad. Retirarlos resuelve el riesgo inmediato, pero no explica la cadena de omisiones —o posibles complicidades— que hizo posible su presencia.
Los teléfonos celulares representan una amenaza especial dentro de cualquier penal, pues pueden ser empleados para mantener comunicación con el exterior, organizar actividades ilícitas o cometer extorsiones. Hasta ahora, las autoridades no han informado que los equipos asegurados estuvieran relacionados con algún delito; tampoco precisaron si serán sometidos a peritajes para conocer su contenido y sus registros de llamadas.
La revisión será insuficiente si todo termina con el inventario de lo decomisado. La seguridad penitenciaria no solamente debe buscar objetos prohibidos dentro de las celdas: también debe esclarecer por qué la aduana del penal falló y establecer responsabilidades para impedir que vuelva a ocurrir.
