CUERNAVACA 2027: UNA COSA ES QUERERLA Y OTRA PODER GANARLA
La carrera por Cuernavaca dejó de ser un desfile de aspirantes para convertirse en una verdadera disputa por la joya de la corona electoral de Morelos. El movimiento realizado este lunes por Juan Ángel Flores Bustamante, al presentar ante Morena su Carta de Intención para buscar la Presidencia Municipal, confirma que los tiempos políticos comienzan a acelerarse. Y aunque todavía falta mucho para las definiciones, cada reunión, declaración, fotografía y posicionamiento empieza a tener destinatarios muy concretos: las dirigencias partidistas, quienes decidirán candidaturas y, finalmente, los ciudadanos que acudirán a las urnas el 6 de junio de 2027.
El problema para Morena es precisamente la abundancia. En torno a Cuernavaca se han mencionado, entre otros, Víctor Mercado Salgado, Javier Bolaños Aguilar, Sergio Pérez Flores, Patricia Torres, Alan Dupré, Gerardo Albarrán, Eduardo Cabrera, Alberto Machuca y ahora con mayor formalidad Juan Ángel Flores Bustamante. Algunos poseen estructura territorial; otros reconocimiento público, relaciones políticas, recursos, experiencia electoral o presencia dentro del partido. Pero una cosa será ganar la candidatura de Morena y otra, muy diferente, ganar Cuernavaca. Una encuesta interna puede medir conocimiento y preferencias entre simpatizantes; una elección constitucional pone enfrente a toda una ciudad.
Y ahí aparece el verdadero problema. Morena ya no puede partir automáticamente del escenario que tuvo en elecciones anteriores. Si el Partido Verde y el PT deciden presentar candidatos propios, mientras Movimiento Ciudadano construye alrededor de Jessica Ortega de la Cruz y el PAN logra postular un perfil competitivo capaz de conservar una parte importante de su voto tradicional, Cuernavaca podría terminar disputándose mediante una fragmentación extraordinaria del sufragio. En semejante escenario, unos cuantos puntos porcentuales pueden separar al primero del tercero y hasta una fractura interna dentro de Morena después de su proceso de selección podría resultar determinante.
Por eso habrá que observar algo más que encuestas y actos multitudinarios. Habrá que medir negativos, capacidad de crecimiento, estructura territorial y, particularmente, quién puede sumar después de ganar y quién dejaría heridos suficientes para provocar una desbandada. Morena necesita un candidato capaz de unir a sus propios grupos y después conquistar electores que no necesariamente simpatizan con la 4T. Lo mismo vale para sus adversarios. En una elección fragmentada, la candidatura más competitiva no será necesariamente la del personaje más conocido, sino la de quien genere menos rechazo y consiga atraer voto diferenciado.
Todavía falta mucho y precisamente por eso conviene recordar una vieja regla: la política depende más de las circunstancias que de la lógica. Quien hoy aparece adelante puede desplomarse; quien parece descartado puede convertirse en solución ante una coyuntura inesperada. Pero algo ya cambió: la carrera comenzó y Juan Ángel Flores acaba de colocar otra ficha sobre un tablero que estaba bastante saturado. De aquí en adelante tendremos que separar a quienes simplemente quieren aparecer en la boleta de aquellos que verdaderamente pueden ganar la ciudad. Porque Cuernavaca 2027 tendrá muchos suspirantes, pero solamente uno terminará quedándose con la joya de la corona.
