Diez años de silencio y terror: el calvario de Paula Fajardo y la realidad de miles de mujeres atrapadas en la violencia intrafamiliar
Paula Fajardo rompió su silencio tras diez años de violencia sistemática por parte de su exesposo Jorge Francisco ‘N’. En una entrevista con Paola Rojas en Imagen Noticias, relató cómo las agresiones comenzaron con manipulación y chantajes, escalaron tras el matrimonio a jalones de cabello, cachetadas, violencia psicológica y, eventualmente, a golpizas brutales que también afectaron a sus hijos.
Este caso, que se volvió viral tras la difusión de videos de las agresiones, pone en evidencia un patrón dolorosamente común: el largo tiempo que muchas mujeres permanecen en relaciones violentas antes de decidir separarse. Factores como el miedo a las represalias, la dependencia emocional, las amenazas constantes, la preocupación por los hijos, la falta de recursos económicos o apoyo institucional, y la minimización inicial del abuso (“solo fue una cachetada”, “cambiará”) contribuyen a que las víctimas tarden años —incluso décadas— en romper el ciclo. Paula guardó silencio por proteger a sus hijos y solo decidió exhibir la evidencia después de que las autoridades no respondieran adecuadamente a sus denuncias.
En México y a nivel global, esta demora es frecuente. La violencia de pareja no surge de golpe: inicia muchas veces en el noviazgo con señales sutiles que se normalizan y escalan con el tiempo.
Señales de alerta de violencia en el noviazgo y violencia intrafamiliar
En el noviazgo (datos aproximados de fuentes como ENDIREH e IMJUVE en México):
Violencia psicológica: Hasta 76% de las adolescentes entre 15 y 17 años la han sufrido (celos extremos, control de salidas y amistades, humillaciones, chantajes emocionales).
Violencia física: Alrededor del 15%.
Violencia sexual: Cerca del 17%.
Señales comunes: control excesivo (revisar teléfono, exigir explicaciones), aislamiento de la red de apoyo, promesas de “cambio” tras episodios agresivos, dependencia emocional disfrazada de “amor”, y aceleración rápida de la relación.En la violencia intrafamiliar/doméstica (datos INEGI y OMS):
Psicológica: La más prevalente (51.6% de las mujeres mexicanas la reportan).
Física: 34.7%.
Sexual: Hasta 49.7% en algunos reportes.
Síntomas y signos visibles en la víctima:Moretones, cortes o lesiones inexplicables.
Aislamiento de amigos y familia.
Excusas frecuentes por el comportamiento de la pareja.
Miedo o incomodidad visible ante el agresor.
Cambios emocionales: depresión, ansiedad, baja autoestima, insomnio, dolores crónicos.
Control económico, amenazas o destrucción de objetos personales.
A nivel global, casi una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja. En las Américas, las cifras son similares, y la violencia de pareja representa una de las principales causas de lesiones en mujeres.Paula Fajardo ya cuenta con pulsera de pánico y vigilancia en Morelos tras la presión mediática, pero sus hijos aún enfrentan visitas sin supervisión pese a las denuncias. Este 5 de junio se realizara una protesta para exigir justicia.
Su caso recuerda que la violencia no es un “asunto privado” y que romper el silencio, aunque doloroso, es clave para proteger a las víctimas y sus hijos.
Si tú o alguien cercano vive una situación similar, busca ayuda inmediata en líneas como el 911 o centros de atención a la violencia de género en tu estado. No estás sola.
