“El Pez” y “El Fresa”: 20 años de impunidad de la Nueva Familia Michoacana que controla Michoacán, Edomex, Guerrero y Morelos
La Nueva Familia Michoacana, liderada por los hermanos Jhonny Hurtado Olascoaga, conocido como “El Pez”, y José Alfredo Hurtado Olascoaga, apodado “El Fresa”, ha operado con relativa impunidad durante más de 20 años en una amplia zona del centro-sur del país.
“El Pez” mantiene un perfil bajo y escurridizo, mientras que “El Fresa” es más visible y funge como su segundo al mando.
Este grupo criminal resurgió tras la supuesta desarticulación de sus antecesores y actualmente controla territorios en Michoacán, Estado de México, Guerrero y Morelos, donde genera ingresos principalmente a través del narcotráfico de fentanilo, metanfetaminas, heroína y cocaína con destino a Estados Unidos, además de la minería ilegal, el cultivo de marihuana y amapola, la extorsión y el robo de combustible.
En el caso específico de Morelos, la Nueva Familia Michoacana domina la zona metropolitana, el suroeste y el sur del estado, integrando estas regiones a su red de operaciones delictivas junto con más de 35 municipios distribuidos en los cuatro estados bajo su influencia. Aunque no se detallan incidentes recientes específicos en Morelos dentro de la información consultada, su presencia confirma el control territorial que el grupo ejerce en el estado, donde extorsiona, trafica drogas y realiza otras actividades ilícitas como parte de su expansión regional.
Ambos hermanos son considerados objetivos prioritarios tanto por el Gobierno de México como por las autoridades de Estados Unidos, que ofrecen recompensas de hasta cinco millones de dólares por la captura de “El Pez” y tres millones por “El Fresa”. Se les atribuyen múltiples actos de violencia, entre ellos masacres, homicidios y el tráfico de fentanilo.
Pese a las operaciones del Ejército, las órdenes de aprehensión y el seguimiento constante, los líderes de la Nueva Familia Michoacana han logrado mantenerse activos durante dos décadas, demostrando una notable capacidad logística y de control territorial en esta zona del país. La estructura del grupo incluye la participación de familiares cercanos, como esposas, parejas e hijos, y se fortalece con alianzas locales que facilitan sus actividades criminales.
