PARTIDOS TENDRÁN QUE RESPONDER POR SUS CANDIDATOS: 2027 PONE EL FOCO EN LA INFILTRACIÓN CRIMINAL
El proceso electoral de 2027 comienza con una advertencia que difícilmente podrá ser ignorada por los partidos políticos: la responsabilidad de revisar a quiénes entregan sus candidaturas será, antes que de cualquier autoridad electoral, de los propios institutos políticos. Frente al riesgo de infiltración del crimen organizado, ya no bastará argumentar desconocimiento sobre los antecedentes, relaciones o actividades de quienes pretendan aparecer en las boletas.
El Instituto Nacional Electoral ha puesto en marcha mecanismos para fortalecer la revisión de aspirantes, con intercambio de información entre distintas instituciones del Estado mexicano. Sin embargo, esos filtros no significan que el INE pueda convertirse en una agencia investigadora de cada candidato ni trasladan al árbitro electoral la obligación que corresponde originalmente a los partidos: seleccionar perfiles confiables y asumir las consecuencias políticas de sus postulaciones.
El tema adquiere especial relevancia en Morelos, donde el proceso electoral local ya se encuentra en marcha y estarán en disputa 239 cargos de elección popular: 20 diputaciones locales, 33 presidencias municipales, 33 sindicaturas y 153 regidurías. La cantidad de posiciones en juego abrirá la puerta a cientos de aspirantes y obligará a los partidos a realizar una depuración mucho más profunda que la simple medición de popularidad o competitividad electoral.
La preocupación tampoco surge de la nada. Morelos llega al proceso de 2027 después de episodios de violencia política y de advertencias sobre los riesgos que enfrenta la actividad electoral en determinadas regiones. Alcaldías y diputaciones representan espacios de poder político, presupuestal y territorial particularmente atractivos, por lo que impedir que intereses ajenos a la vida democrática influyan en la selección de candidatos será uno de los mayores desafíos de la elección.
Las encuestas, por tanto, no deberían convertirse en patente de corso. Ganar una medición interna no necesariamente significa superar un examen de integridad. Los partidos tendrán que revisar antecedentes, trayectoria pública, posibles conflictos de interés y cualquier información institucional disponible antes de entregar una candidatura.
El reto será especialmente importante en municipios donde existe una intensa competencia interna y largas filas de aspirantes. Cuernavaca, Cuautla, Temixco, Jiutepec, Jojutla y otras plazas relevantes concentrarán disputas partidistas en las que la tentación de privilegiar exclusivamente al personaje mejor posicionado podría enfrentarse ahora con filtros adicionales.
Las autoridades podrán proporcionar información, establecer mecanismos de coordinación y advertir sobre posibles riesgos, pero existe una frontera que difícilmente podrá borrarse: son los partidos quienes finalmente registran a sus candidatos.
Por eso, cuando comiencen a aparecer los nombres en las boletas de 2027, cada candidatura llevará también el sello del instituto político que decidió respaldarla. Y si posteriormente aparece información que razonablemente pudo conocerse antes del registro, difícilmente bastará con decir que nadie sabía.
En 2027 los partidos no solamente competirán por ganar votos. También tendrán que responder por las personas a quienes decidieron convertir en candidatos.
