Historia del Día del Niño en México: De su origen a la conmemoración de las Infancias
El Día del Niño en México se celebra cada 30 de abril desde 1924, cuando fue instituido durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón, con el impulso del secretario de Educación Pública, José Vasconcelos.
Esta fecha surgió tras la adhesión de México a la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, adoptada ese mismo año, que buscaba proteger a la infancia vulnerable tras los estragos de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Mexicana.
Existen antecedentes locales más tempranos, como celebraciones registradas en 1916 en Tantoyuca, Veracruz, donde ya se organizaban actividades para reconocer a los niños. La elección del 30 de abril evitó coincidir con el 20 de noviembre, día de la Revolución Mexicana, y se consolidó como un recordatorio nacional de la importancia de fomentar una infancia feliz y respetuosa de sus derechos.
En sus orígenes, la conmemoración promovía el bienestar integral de los niños, especialmente de aquellos en condiciones de pobreza, a través de actividades escolares, culturales y recreativas. No es día de asueto oficial, pero en escuelas de preescolar y primaria se realizan festivales, obras de teatro y salidas educativas.
Con el tiempo, la fecha ha evolucionado para enfatizar no solo la celebración, sino la defensa de los derechos de la niñez, alineándose con convenciones internacionales como la de la ONU de 1989. En contextos más recientes, se ha adoptado el término Día de las Infancias (o Día del Niño y la Niña) para reflejar una visión inclusiva, que reconoce la diversidad de experiencias, géneros y realidades de niñas y niños, promoviendo equidad y protección contra estereotipos.
Hoy, esta jornada invita a la sociedad mexicana a reflexionar sobre los desafíos actuales de la infancia, como el acceso a educación, salud y protección contra la violencia. Aunque persiste la tradición de regalos y festejos, su esencia radica en reafirmar que las infancias son prioridad para construir un futuro más justo.
En un país con gran diversidad cultural, el Día de las Infancias sigue siendo un espacio para fortalecer el respeto y el desarrollo pleno de todas las niñas y niños.
