Jóvenes, blanco del secuestro virtual: una llamada puede desatar el engaño
Las autoridades de Morelos han reforzado durante 2026 las campañas dirigidas específicamente a jóvenes y estudiantes ante las extorsiones telefónicas y los llamados secuestros virtuales, una modalidad en la que nadie está realmente secuestrado, pero los delincuentes consiguen aislar y atemorizar a la víctima mientras exigen dinero a sus familiares. El antecedente inmediato revela la dimensión del problema: entre diciembre de 2024 y julio de 2025, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana estatal reportó 48 casos de extorsión virtual atendidos en Morelos, 20 de ellos en la región oriente y 12 solamente en Cuautla.
El mecanismo puede resultar especialmente eficaz contra adolescentes y jóvenes porque los delincuentes aprovechan teléfonos celulares, WhatsApp y datos obtenidos en redes sociales. Un caso registrado este año en Jiutepec muestra el procedimiento: un menor recibió mensajes por WhatsApp mediante los cuales lo convencieron de salir de su domicilio y trasladarse hasta una tienda en Civac; simultáneamente, sus familiares recibieron mensajes exigiendo dinero por su supuesta liberación. El adolescente fue localizado sano y salvo. Las autoridades también han llevado campañas preventivas a estudiantes de Morelos precisamente por la exposición de este sector a la extorsión telefónica, el secuestro virtual y otros engaños digitales.
El secuestro virtual se sostiene fundamentalmente en el miedo y la incomunicación. Los delincuentes pueden hacerse pasar por integrantes de organizaciones criminales o autoridades, asegurar que vigilan a la víctima, utilizar información personal obtenida de internet y ordenarle que abandone su casa, se traslade a un hotel, tienda u otro lugar y apague el teléfono. Mientras mantienen incomunicado al joven, llaman a sus padres y aseguran tenerlo secuestrado para exigir depósitos inmediatos. Por ello, recibir datos personales aparentemente correctos no significa que quien llama tenga físicamente a la víctima.
La recomendación para los jóvenes es sencilla pero puede resultar decisiva: no obedecer instrucciones de desconocidos, no abandonar el lugar donde se encuentran, no apagar el celular, no proporcionar nombres, domicilios, escuelas, horarios ni información familiar y cortar inmediatamente cualquier llamada amenazante. Después deben comunicarse directamente con sus padres o una persona de confianza para verificar que todos se encuentren bien. Las familias, por su parte, no deben realizar depósitos precipitadamente: primero deben localizar al supuesto secuestrado y solicitar apoyo. En Morelos, la SSPC recomienda reportar estos intentos al 089; ante una emergencia está disponible el 911. La mejor defensa frente al secuestro virtual sigue siendo romper rápidamente aquello que necesita el delincuente para consumar el engaño: miedo, aislamiento e incomunicación.
