LA BRECHA ENTRE EL SUEÑO UNIVERSITARIO Y LA REALIDAD EN LA UAEM
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 08 de junio de 2026
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) aplicó este fin de semana su examen de admisión para el ciclo 2026-2027. En una conferencia de prensa realizada en la Plaza Cultural del Campus Norte, la secretaria General, María Delia Adame Arcos, y la rectora Viridiana Aydeé León Hernández presentaron las cifras que, una vez más, ponen de manifiesto la enorme distancia entre la demanda de educación superior y la capacidad real de la institución.
13,724 aspirantes buscaron ingresar a alguna de las 91 carreras que ofrece la UAEM. Son 1,500 solicitudes más que el año anterior. La universidad, sin embargo, dispone solo de 8,450 espacios. Es decir, poco más de 5,200 jóvenes se quedarán fuera en esta primera vuelta, aunque la rectora anunció que unos 20 programas permitirán reubicar hasta 2,000 aspirantes según su puntaje. Aun así, miles quedarán sin lugar.
Las carreras que concentraron la mayor presión fueron las tradicionales de alta demanda: Médico Cirujano, Medicina Veterinaria y Zootecnia, Psicología, Derecho y Arquitectura. Curiosamente, Medicina Veterinaria y Zootecnia aparece también entre los siete nuevos programas incorporados este año, junto con Cinematografía y Producción Audiovisual, Fisioterapia y Rehabilitación, Ingeniería en Ciencias de Datos y Ciberseguridad, Ciencia Política e Innovación Social, Visión Artificial y Robótica, y Lengua, Literatura y Creación Editorial. La oferta se amplía, pero la capacidad física y presupuestal no crece al mismo ritmo.
Los exámenes se organizaron en dos turnos en 14 sedes, coordinados por el Ceneval. En la Facultad de Contaduría, Administración e Informática (FCAeI), por ejemplo, se habilitaron 38 salones con 40 aspirantes cada uno. Solo en el turno matutino se esperaban 1,520 jóvenes para Medicina; asistieron 1,394. La dinámica se repetiría por la tarde.
Un dato alentador fue el esfuerzo de inclusión: 52 aspirantes con discapacidad (26 mujeres y 26 hombres) recibieron ajustes razonables, intérpretes de Lengua de Señas, lectores y accesibilidad arquitectónica. Otro aspecto relevante: el 30% de los aspirantes proviene de otras entidades del país e incluso del extranjero, lo que habla del atractivo que mantiene la UAEM más allá de Morelos.
El proceso de fichas fue completamente digital y se atendieron casi 2,000 consultas telefónicas. Los resultados se publicarán el 28 de junio.
La cruda realidad detrás de los números
Año con año se repite la misma historia: miles de jóvenes morelenses (y de otros estados) ven frustrado su ingreso a la universidad pública. Muchos terminarán en instituciones privadas, donde las cuotas representan un sacrificio enorme para las familias. Otros simplemente pospondrán sus sueños o los abandonarán.
La UAEM enfrenta, además, déficits presupuestales crónicos y problemas estructurales profundos: cacicazgos, ineficiencias y una comunidad universitaria cercana a los 44 mil integrantes que exige mayor transparencia y eficiencia en el uso de los recursos. Ampliar la oferta de programas es positivo, pero sin un incremento sostenido en infraestructura, plazas docentes y presupuesto, la brecha entre aspirantes y espacios seguirá ensanchándose.
La educación superior no es un privilegio, sino una necesidad para el desarrollo del estado. Mientras la demanda crece, la capacidad de respuesta de la UAEM sigue siendo exigua. Es urgente un debate serio sobre financiamiento, expansión de campus y políticas de equidad que vayan más allá de los comunicados anuales.
Por ahora, 13,724 jóvenes esperan con ansiedad los resultados del 28 de junio. Para muchos de ellos, ese día definirá no solo su futuro académico, sino el rumbo de sus vidas. La UAEM tiene la palabra. Y la sociedad morelense, también.
