LA “CIUDAD DE LA ETERNA ESPERANZA” QUE SE DESANGRA EN PLENA LUZ DEL DÍA
OPINIÓN
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 22 de mayo de 2026
Mientras el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, conocido popularmente como “El Dos Mil” —mil saludos y mil pretextos—, admitía ayer jueves la falta de resultados en materia de seguridad, este viernes la realidad le respondió con balazos.
Alrededor de las 11:30 de la mañana, en la esquina de Río Yaqui y Río Mayo, colonia Vista Hermosa, un hombre fue ejecutado a tiros por dos sujetos que se dieron a la fuga en motocicleta. El ataque ocurrió a un costado de la plaza City Market, en una zona residencial de clase media-alta, frente a un café-restaurante lleno de comensales. Las detonaciones se escucharon con fuerza dentro del establecimiento. El pánico fue inmediato y comprensible.
Este no es un hecho aislado en un barrio “conflictivo”. Es un asesinato en una de las áreas que tradicionalmente se consideraban más seguras de Cuernavaca. Y ocurre en plena mañana, con testigos, en un espacio comercial y habitacional. La víctima quedó tirada en la banqueta, con múltiples impactos de bala, mientras los agresores escapaban tranquilamente con cascos negros hacia la avenida Juan Pablo II.
Apenas unas semanas atrás llegó el nuevo titular de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SEPRAC), Pablo Nivardo Aguilera Casados. El alcalde reconoce que “no hay la debida coordinación”. Traducción: seguimos en el mismo punto. O peor.
Cuernavaca ha proyectado en los últimos meses una imagen preocupante: una ciudad que pierde progresivamente el control de sus calles. Ejecuciones en colonias residenciales, balaceras a plena luz del día, motocicletas convertidas en vehículos de la impunidad y una autoridad que, cuando habla, lo hace para reconocer su propia ineficacia o para ofrecer explicaciones que ya nadie cree.
La capital morelense, que alguna vez presumió de ser “la ciudad de la eterna primavera”, hoy compite en los reflectores nacionales por sus índices de violencia y por la percepción de que aquí se puede matar con relativa tranquilidad. El mensaje que se envía a residentes, inversionistas, turistas y empresarios es devastador: ni las zonas “buenas” están a salvo.
No se trata solo de un homicidio más. Se trata de la normalización del terror. De que los ciudadanos ya ni siquiera se sorprendan demasiado cuando escuchan múltiples detonaciones en una plaza comercial. De que un restaurante lleno de familias tenga que vivir un momento de pánico colectivo un viernes por la mañana.
Mientras no haya detenciones, mientras no se esclarezca el móvil, y mientras las autoridades sigan hablando de “coordinación” que no se ve en los resultados, Cuernavaca seguirá proyectando la imagen de una ciudad rebasada, donde la delincuencia marca el ritmo y el gobierno municipal corre detrás, explicando por qué no alcanza.
“El Dos Mil” ya lo dijo: no hay resultados.
La calle, hoy, lo ratificó con sangre.
ACTUALIZACIÓN
La violencia volvió a sacudir a la capital del estado luego de que la tarde de este viernes fuera asesinado a balazos Carlos Abraxas Amillategui, sobre la concurrida avenida Río Mayo. La víctima ya había sido blanco de señalamientos públicos mediante mantas desplegadas en distintas zonas de la ciudad meses atrás. De acuerdo con los primeros reportes policiales, el ataque armado se registró de manera directa cuando sujetos desconocidos abrieron fuego en contra del masculino. A consecuencia de los impactos de proyectil de arma de fuego, el hombre perdió la vida en el lugar, lo que desató un fuerte despliegue de los cuerpos de seguridad pública y de la Fiscalía General del Estado (FGE) para el resguardo de la escena y el levantamiento del cuerpo.
El nombre de Carlos Abraxas Amillategui cobró relevancia pública el pasado 24 de marzo, fecha en la que aparecieron diversos mensajes de amenaza y señalamientos en su contra en la glorieta de la avenida Teopanzolco, justo frente a una sucursal de Farmacias Guadalajara. En dichos textos impresos se le acusaba de presuntos vínculos con el despojo y robo de predios, así como de viviendas en la región. Asimismo, otro de los mensajes de advertencia fue colocado de manera directa en el establecimiento denominado “Restaurante Abraxas”, negocio con el cual se le vinculaba comercialmente.
Sin embargo, será el sereno, pero estos hechos de violencia generan terror desde el momento en que las fuertes detonaciones se escuchan por todos lados. No hay ninguna excusa para encubrir estos hechos. La ciudad tiene una pésima imagen dentro y fuera de México.
