LA ENVIPE LLEGA TARDE: EL INEGI NOS CUENTA EN SEPTIEMBRE DE 2026 CÓMO DELINQUÍAN EN 2025
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026 ofrece una de las radiografías más amplias sobre la delincuencia en México, pero arrastra una desventaja inevitable para medir la coyuntura: fue publicada el 10 de septiembre de 2026 y sus cifras de victimización corresponden a delitos ocurridos entre enero y diciembre de 2025. Es decir, cuando transcurren ya casi nueve meses del nuevo año, el INEGI acaba de decirnos con enorme detalle qué ocurrió durante el anterior.
La fotografía de 2025 muestra que en Morelos la tasa estimada de incidencia delictiva fue de 34 mil 728 delitos por cada 100 mil habitantes, frente a 40 mil 229 durante 2024, lo que representa una disminución estimada de 13.7 por ciento. También bajó la tasa de víctimas: de 23 mil 812 a 21 mil 635 por cada 100 mil habitantes, una reducción estimada de 9.1 por ciento. Sin embargo, en ambos casos el INEGI señala que las variaciones no fueron estadísticamente significativas, por lo que deben interpretarse con cautela.
Pero el dato más preocupante para Morelos es otro. Durante 2025 fue uno de solamente tres estados del país donde la extorsión apareció como el delito de mayor frecuencia. En 27 entidades predominó el fraude y en otras dos el robo o asalto en calle o transporte público. La entidad morelense cerró así el año pasado apartándose incluso del patrón nacional, con la extorsión colocada en el centro de la victimización.
A escala nacional, la transformación también fue evidente: el fraude pasó de 7 mil 574 casos por cada 100 mil habitantes en 2024 a 8 mil 290 en 2025; la extorsión aumentó de 5 mil 971 a 6 mil 831, mientras el robo o asalto en calle o transporte público disminuyó de 6 mil 003 a 5 mil 641. Fraude y extorsión concentraron conjuntamente 43.9 por ciento de todos los delitos estimados durante 2025.
El problema es que septiembre de 2026 ya no es diciembre de 2025. En casi nueve meses pueden cambiar grupos delictivos, modalidades de extorsión, territorios afectados, operativos y estrategias de seguridad. Para conocer lo que sucede actualmente existen registros administrativos mucho más recientes; sin embargo, éstos miden principalmente denuncias y carpetas de investigación, mientras la ENVIPE busca captar también lo que jamás llega ante el Ministerio Público.
Y precisamente ahí radica la enorme contradicción. La ENVIPE revela que 97.5 por ciento de las extorsiones y 96.5 por ciento de los fraudes permanecieron en la cifra oculta durante 2025; prácticamente no llegaron al sistema de procuración de justicia. Por eso los datos mensuales más recientes tampoco permiten conocer por sí solos la verdadera magnitud actual de estos delitos.
La ENVIPE, entonces, no está equivocada ni carece de utilidad; está retrasada para explicar la coyuntura. Su metodología permite observar una delincuencia que las carpetas de investigación simplemente no ven, pero cuando sus resultados llegan a manos de ciudadanos, autoridades y medios de comunicación, la realidad que pretende describir puede haber cambiado sustancialmente. El reto sigue siendo el mismo: México cuenta con estadísticas recientes sobre los delitos denunciados y con una radiografía mucho más completa de los delitos realmente padecidos, pero todavía no dispone de ambas cosas al mismo tiempo.
