LA UAEM ANTE EL TSUNAMI: 13 MIL JÓVENES Y SOLO MIGAJAS DE ESPERANZA

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 09 de junio de 2026
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos aplicó el pasado fin de semana su examen de admisión 2026-2027 recibiendo a 13,724 aspirantes, mil 500 más que el año pasado. Sin embargo, solo ofrece 8,450 lugares en sus 91 carreras. La matemática es brutal: más de 5,200 jóvenes se quedarán fuera en la primera vuelta, aunque prometan reubicar a unos 2,000 en programas alternos.
Esta brecha no es un accidente anual, es el síntoma de una institución que celebra el incremento de demanda mientras su capacidad real se estanca. La rectora y la secretaria General destacaron la difusión y los nuevos programas, pero omitieron lo esencial: sin expansión seria de infraestructura y presupuesto, cada campaña de promoción solo genera más frustración colectiva.
La concentración de aspirantes en carreras como Medicina, Veterinaria, Psicología, Derecho y Arquitectura revela un problema estructural profundo. La UAEM sigue sin ofrecer suficientes opciones de calidad en áreas de alta demanda, mientras lanza siete nuevos programas que, aunque interesantes, presionan aún más una infraestructura ya saturada.
Año tras año miles de morelenses y estudiantes foráneos (30% del total) ven cómo su esfuerzo se estrella contra la misma limitante: la universidad pública más importante del estado no crece al ritmo de las necesidades de la juventud.
Peor aún es el contexto de fondo. La UAEM arrastra déficits presupuestales crónicos, ineficiencias históricas y cacicazgos que han convertido a una comunidad de casi 44 mil personas en un aparato lento y poco transparente.
Mientras las familias se endeudan en universidades privadas o ven truncados los sueños de sus hijos, las autoridades universitarias recorren salones y anuncian resultados para el 28 de junio como si se tratara de un logro. La inclusión para 52 aspirantes con discapacidad es loable, pero resulta marginal frente a la exclusión masiva que genera el sistema.
Es hora de dejar los comunicados triunfalistas y enfrentar la realidad: la educación superior pública en Morelos está rebasada. Sin una reforma profunda en financiamiento, gobernanza y planeación a mediano plazo, la UAEM seguirá siendo un filtro excluyente en lugar de una escalera de movilidad social. 13,724 jóvenes esperan hoy; miles de ellos recibirán una negativa que no merecen. El problema ya no es solo de cupo, es de voluntad política y visión de futuro.
