LAS CUOTAS ESCOLARES: EL ETERNO “VOLUNTARIO” QUE NO LO ES

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 20 de mayo de 2026
El dirigente de la Sección 19 del SNTE en Morelos, Joel Sánchez Vélez, volvió a calificar las cuotas escolares como “acuerdos voluntarios” en los que los padres de familia participan de buena gana. Según su versión, estos recursos ayudan a mantener las escuelas en pie. Décadas de repetición del mismo discurso no han logrado ocultar la realidad: la Ley de Educación del Estado de Morelos es clara y tajante. La educación básica y media superior es gratuita, se prohíbe cualquier contraprestación que condicione su prestación y, expresamente, queda vedado retener documentos, negar inscripciones o diferenciar trato por falta de pago.
El Artículo 7 de la Ley estatal lo dice sin ambigüedades: “En ningún caso se podrá condicionar la inscripción, el acceso a la escuela, la aplicación de evaluaciones o exámenes, la entrega de documentación a los educandos…” Existen además leyes específicas para erradicar la obligatoriedad de las cuotas en escuelas públicas. Lo “voluntario” se vuelve coacción cuando el recibo se convierte en llave para boletas, certificados o trámites de fin de curso. Padres de familia lo viven año con año: sin pago, sin documentos. Esa práctica no solo viola la ley; humilla y discrimina a las familias de menores recursos.
La opacidad alimenta la desconfianza. Durante décadas han circulado denuncias de malversación: recursos que supuestamente iban a mantenimiento, pintura o materiales terminan en destinos desconocidos, sin rendición de cuentas clara ni auditorías accesibles a la comunidad. Los Consejos de Participación Social, que deberían fiscalizar, muchas veces operan como formalidades. Mientras tanto, las escuelas siguen con goteras, baños insalubres y falta de infraestructura que el presupuesto estatal promete pero no resuelve. Las cuotas se convierten entonces en un impuesto paralelo y discrecional.
Es hora de pasar de las declaraciones a la acción. Las autoridades educativas, el SNTE y los directivos deben garantizar que ninguna familia sea presionada. La solución no está en romantizar las “aportaciones voluntarias”, sino en exigir al gobierno el cumplimiento cabal de su obligación constitucional: financiar dignamente las escuelas públicas. Mientras eso no ocurra, las cuotas seguirán siendo el disfraz legal de una vieja práctica que lastima el derecho a la educación gratuita y equitativa en Morelos. Los padres no tienen que seguir pagando por lo que ya les corresponde por ley.
