MÁS ALLÁ DE LA NEGACIÓN: SEGURIDAD Y PERCEPCIÓN EN MORELOS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 24 de abril de 2026
La gobernadora Margarita González Saravia afirmó este 23 de abril, durante un evento con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, que en Morelos no hay crisis y llamó a la ciudadanía a no dejarse influir por rumores en redes sociales. La mandataria destacó la gobernabilidad, la coordinación entre poderes y el reciente nombramiento del general José Luis Bucio Quiroz al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana como medidas de fortalecimiento. Anunció, además, la presentación próxima de un nuevo Plan de Seguridad estatal.
Estas declaraciones responden a un debate público que cobró fuerza en las últimas semanas. Por un lado, el gobierno estatal ha reportado avances en algunos indicadores, como la reducción de cuatro puntos porcentuales en la percepción de inseguridad en la zona metropolitana de Cuernavaca entre septiembre y diciembre de 2025, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI. Por otro, las cifras de delitos de alto impacto muestran un repunte en 2026.
De acuerdo con reportes periodísticos, en el primer trimestre de 2026 Morelos registró 282 homicidios dolosos, un aumento del 10 por ciento respecto al mismo periodo de 2025 (256 casos). El estado se ubicó entre las entidades que concentraron una porción significativa de los homicidios nacionales en marzo. Paralelamente, se han documentado incrementos en desapariciones y feminicidios, lo que genera protestas y cuestionamientos sobre la efectividad de las estrategias implementadas hasta ahora.
El relevo en la Secretaría de Seguridad —salida de Miguel Ángel Urrutia y llegada del general Bucio Quiroz— se enmarca en este contexto. La gobernadora lo presentó como un paso para mejorar la coordinación con el gobierno federal y fortalecer las acciones operativas, no como respuesta a un fracaso. Pero a todo el contexto se suman las protestas de abogados penalistas por la detención de uno de sus allegados, en circunstancias de suyo debatibles.
En una entidad con alta percepción histórica de inseguridad (por encima del 80-90 por ciento en encuestas recientes en algunas zonas), resulta comprensible que las autoridades busquen transmitir tranquilidad. Sin embargo, la percepción ciudadana se nutre tanto de datos oficiales como de experiencias cotidianas: extorsiones, violencia familiar en ascenso y casos de alto impacto que siguen apareciendo en los medios locales.
Más que polarizar entre quienes niegan cualquier problema y quienes ven solo crisis, el momento exige transparencia y medición de resultados. El nuevo titular de Seguridad y el plan anunciado ofrecen una oportunidad para evaluar con indicadores claros y plazos concretos: ¿en cuántos meses se espera una reducción verificable en homicidios y percepción de inseguridad? ¿Qué mecanismos de rendición de cuentas y participación ciudadana se incluirán?
La gobernabilidad se demuestra con hechos observables por la población. Morelos, como cualquier entidad, enfrenta desafíos estructurales en materia de seguridad que trascienden a un solo gobierno. El valor de la comunicación institucional radica en reconocer avances sin ocultar rezagos, y en convertir la crítica ciudadana en insumo para ajustar políticas.
En las próximas semanas, los morelenses estaremos atentos a las acciones que acompañen las palabras. La exigencia no es de perfección inmediata, sino de rumbo claro y resultados medibles. Eso, más que desmentir rumores, construye confianza real.
Entre las fortalezas que Margarita González Saravia ha demostrado a lo largo de su trayectoria destaca su credibilidad y percepción de integridad ante amplios sectores de la sociedad morelense. Con un arraigo profundo y probado en Morelos, conoce de primera mano su geografía, sus problemas y sus potencialidades, así como el entramado de actores tanto del sector público como del privado. Este conocimiento cercano le permite navegar con solvencia los equilibrios locales y construir puentes institucionales, elementos valiosos en la conducción de un gobierno estatal que requiere tanto de visión técnica como de sensibilidad política territorial.
Quiero dejar claro lo siguiente. La gobernadora no conduce el gobierno en solitario. Cuenta con un equipo de funcionarios en los diferentes niveles de la administración estatal a quienes ha depositado su confianza para ejecutar las políticas públicas. Están muy bien pagados. Estos servidores públicos están más que obligados a responder con resultados a esa responsabilidad encomendada. Cuando alguien no se sienta capaz de cumplir con las exigencias del cargo, lo más honesto y conveniente para la entidad es que reconozca sus limitaciones y presente su renuncia, permitiendo que otro perfil pueda asumir el reto con mayor eficacia. La lealtad al proyecto de gobierno se mide por la capacidad de entregar resultados, no solo por la permanencia en el puesto.
